Redacción: Carolina Herrera
Un estudio del CSIC detectó que la proliferación de algas rojas en las Islas Shetland del Sur reduce hasta 20% la capacidad de la nieve para reflejar radiación solar, acelerando el deshielo en la Antártida.

Un estudio científico reveló la preocupante proliferación de algas rojas en la Antártida, que producen un deshielo más temprano en el archipiélago de las Islas Shetland por reducir la capacidad de la superficie para reflejar la radiación solar.
Para mayor entendimiento, es necesario conocer que las algas rojas son solo el nombre genérico de ciertas especies de microalgas responsables de teñir la nieve de un color rojizo o rosado como respuesta a una fase de floración cuando las temperaturas suben y el hielo comienza a derretirse.
Ahora bien, en la investigación liderada por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (Icman-CSIC), con participación de la Universidad de Cádiz (UCA) y la Universidad del País Vasco, se demuestra cómo estas algas se han expandido más de lo esperado en las Islas Shetland del Sur, un archipiélago antártico situado en el océano Atlántico Sur. Esta ubicación también abarca bases antárticas españolas como Gabriel de Castilla en la Isla Decepción y Juan Carlos I en la Isla Livingston, lo que la convierte en un punto clave para la investigación española.
Los resultados publicados en la revista Communications Earth & Environment señalan que durante el verano austral que se presenta en diciembre a febrero y que es la temporada donde crecen las algas rojas, estas ocupan entre el 3% y el 12% de cada isla, representando una superficie máxima de 176 kilómetros cuadrados, indicando una extensión mucho mayor de lo registrado. Su proliferación indica que se puede reducir hasta un 20% de la capacidad de la superficie de reflejar la radiación solar, es decir, una mayor absorción del calor que deriva en un derretimiento acelerado de la nieve y el hielo.
“Este proceso genera un preocupante bucle de retroalimentación positiva en un contexto de cambio climático, ya que el aumento del deshielo crea condiciones aún más favorables para la proliferación de estas algas”, explica el investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía y el primer autor del trabajo, Alejandro Román.
Cabe destacar que el estudio polar inició en 2018 y concluyó en 2024, y utilizó tecnología innovadora al entrelazar datos de teledetección por satélite (Sentinel-2) con información captada por un sensor hiperespectral operado desde un dron. Tal estrategia ha permitido crear la primera base de datos hiperespectral de estas floraciones masivas de estas microalgas en la Antártida que se encuentra habilitada para toda la comunidad científica.
En este sentido, los investigadores señalan la necesidad de continuar con sistemas de monitoreo para comprender mejor el papel fundamental que pueden emplear estos microorganismos en la respuesta de la Antártida al calentamiento global.

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