Redacción: Arely Negrete
Puebla apuesta por especies nativas, con la sustitución de árboles exóticos por pinos y piñones en el CIS garantizando un ecosistema urbano más sano y un desarrollo sostenible.

En el corazón de la zona metropolitana de Puebla, el Centro Integral de Servicios se ha convertido en el escenario de una transformación ecológica que marca un precedente en la gestión ambiental del estado. La reciente siembra de 147 árboles nativos no es solo una acción aislada de jardinería urbana, sino una corrección de rumbo fundamental que prioriza la salud de los ecosistemas locales sobre la estética inmediata.
La intervención de 1.47 hectáreas en el CIS ha destacado por la sustitución de especies exóticas como las acacias negras, por ejemplares de pino blanco y piñón. Esta decisión, aunque parezca técnica, tiene profundas implicaciones biológicas. Las especies nativas han evolucionado durante milenios para adaptarse al régimen de lluvias, el tipo de suelo y las plagas específicas de la región.
Al integrar estas variedades endémicas, el Gobierno de Puebla, encabezado por Alejandro Armenta Mier, asegura un modelo de desarrollo sostenible donde la supervivencia de los árboles alcanza tasas superiores al 95%. Uno de los pilares más notables de esta jornada ha sido la participación activa de colectivos ambientalistas como Vibra Verde, la Fundación MADAI y la Fundación Majocca.
Históricamente, los proyectos de reforestación urbana han enfrentado críticas por la falta de rigor técnico; sin embargo, en esta ocasión, la Secretaría de Medio Ambiente ha mantenido un diálogo abierto con los expertos ciudadanos. Esta colaboración permitió identificar fallas previas, como la siembra bajo estructuras o la distancia insuficiente entre ejemplares, y corregirlas mediante la reubicación de 633 árboles adicionales a polígonos aledaños.
La voz de las asociaciones ha garantizado que el Bosque Urbano no sea solo un nombre, sino un ecosistema funcional capaz de ofrecer servicios ambientales como regulación térmica, captura de carbono y filtración de agua al acuífero. La meta es ambiciosa, 10 mil árboles que fortalezcan el entorno de proyectos de infraestructura como el nuevo Cable bus.
No obstante, el éxito no reside en la cantidad sembrada, sino en el seguimiento. La titular de Medio Ambiente, Mayra Orellana Caballero, ha subrayado que los ejemplares cuentan con una maduración de hasta tres años y alturas de entre dos y cuatro metros, lo que les otorga una ventaja competitiva frente a las plántulas tradicionales.
El mantenimiento integral, que incluye riego de auxilio, nutrición y monitoreo de plagas por los próximos cinco años, es la verdadera garantía de que el CIS se convierta en un pulmón verde. Esta iniciativa demuestra que, cuando el conocimiento técnico se une a la voluntad política y la vigilancia ciudadana, es posible reconstruir el tejido natural de las ciudades para las futuras generaciones de poblanos.

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