Redacción: Grecia Rodriguez
México pierde biodiversidad y esto es muy alarmante, ya que la Secretaría de Medio Ambiente lleva años dando puestos a personas que llegan sin experiencia y los mandan a embajadas. Pero todo esto con el costo de que hay especies que han desaparecido, bosques que cada vez van disminuyendo y ríos que se secan.

Cada vez que un político se pone en una nueva embajada, alguien en la Semarnat renuncia y deja sus pendientes sin saber a dónde va todo esto. Esto pasó en 2019 cuando Josefa González Blanco salió de la Secretaría del Medio Ambiente tras el escándalo del avión y terminó siendo embajadora en Londres. El cargo ambiental más importante del país cambió a ser de otra persona, en medio de estar en una crisis política, con los bosques, terrenos y con especies en riesgo que tuvieron que seguir esperando.
México pierde cada año miles de hectáreas de selva y bosque. La disponibilidad de agua en las ciudades principales lleva muchos años en alerta. Por ejemplo, algunas especies llevan años sobreviviendo, como la vaquita marina aue ya está casi extinta, el ajolote que trata de sobrevivir en canales de agua muy contaminados. Y, mientras tanto, la Semarnat solo ha funcionado como una secretaría de paso, porque es un cargo que se ha ocupado mientras llega algo mejor o simplemente se tiene que acomodar a alguien ahí.
Ahora hay otro escándalo, que es que el Secretario de Educación, Mario Delgado reconoció públicamente que le ofreció a Marx Arriaga una embajada a cambio de que dejara su puesto. Sheinbaum aclaró que fue un consulado, aunque es lo mismo, una puerta de salida para el que ya no les sirve adentro. Lo grave de esto no solo es la impunidad. Es que este sistema de acomodos tiene muchas víctimas que no mencionan. Cuando cambian de puestos en lo ambiental, esto llega a ser por razones políticas, que se pierden meses de negociaciones con comunidades indígenas sobre territorios protegidos. Se frenan programas de reforestación que dependen del presupuesto de una comunidad, y se rompen acuerdos de colaboraciones con organismos internacionales que tardaron años en consolidarse.
México es uno de los cinco países con mayor biodiversidad en el planeta. Que los funcionarios lleguen al cargo por conocimiento y no por conveniencia debería llevarse a cabo en una política ambiental de Estado. En cambio, lo que se tiene es una Semarnat que recibe titulares improvisados y manda a los que tienen experiencia a otros lados. López Obrador prometió por escrito en su Proyecto de Nación que los cargos diplomáticos no serían premios para políticos. Pero Sheinbaum llegó al poder sin quitar esta práctica y sin ofrecer una explicación de por qué no lo hace.
Esto mientras los ríos contaminados, los manglares y las especies extintas no los dan a conocer en los comunicados de prensa de ninguna embajada. Pero todo ello es el costo de tratar la política ambiental como una moneda de cambio, un costo que no lo pagan con votos, sino que lo paga todo el país con cada especie que desaparece y cada río que se seca mientras el sistema político sigue poniendo a gente en cargos que no debería.
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