Redacción: Ana Ruiz
Entre finales de 2025 y principios de 2026, se ha reportado la plantación de más de 45,300 árboles nativos (mezquite, huizache, palo verde y anacahuita) en el municipio de Cadereyta Jiménez para restaurar áreas afectadas.

Esta reforestación masiva en Cadereyta forma parte de un programa de restauración ecológica de Iberdrola México. El programa se centra en la reforestación masiva, la conservación de la biodiversidad y la participación comunitaria para combatir el cambio climático, con metas alineadas a la descarbonización para 2030.
El Gobierno de Nuevo León y organizaciones como “Reforestación Extrema” trabajan en la zona metropolitana para combatir islas de calor, incluyendo el proyecto de plantar árboles, como parte del compromiso ambiental vinculado a la operación de la planta, que incluye una serie de estrategias, técnicas y medidas para favorecer la conservación, protección, restauración y manejo adecuado de los suelos.
Se priorizan especies nativas que requieren menos agua y ofrecen mayor sombra, tales como el mezquite, que fija nitrógeno y mejora la calidad del suelo, huizache, que son muy resistentes al calor y a las heladas, palo verde, no requiere tanta agua para su conservación y anacahuita, que sirven como forraje para la fauna silvestre y ganado, siendo así árboles nativos emblemáticos del norte de México y zonas áridas. Estas especies son pilares ecológicos, proporcionan sombra, alimento a la fauna y son ideales para paisajismo sustentable.
Marcela Martínez, jefa del área Química y Medio Ambiente de la central de ciclo combinado El Carmen, explicó que el proceso no ha estado exento de desafíos, pues en la región se han vivido en los últimos años heladas invernales combinadas con ciclos prolongados de sequía que han obligado a efectuar acciones de reposición continua de árboles para mantener la supervivencia mínima del 85 % establecida por la autoridad, asegurando el crecimiento de las especies jóvenes plantadas para la restauración de las áreas.
Para fortalecer sus resultados, este plan cuenta con un vivero interno con el que se espera tener un suministro permanente equivalente al 15 % de los ejemplares sembrados. Cada planta, además, cuenta con registro GPS individual, lo que permite monitorear su crecimiento, reemplazar ejemplares dañados y dar seguimiento detallado al avance de la zona restaurada.
Este proyecto de restauración se integra a la estrategia ambiental de la central, que también contempla acciones como la recuperación de agua de proceso, el monitoreo continuo de emisiones y la elaboración anual del inventario de gases de efecto invernadero. Estas actividades buscan mejorar la calidad del aire y la cobertura vegetal en el estado ya que se sabe que la falta de ella influye directamente en la perdida de hábitat y de especies, en el incremento de la erosión y una menor fertilidad del suelo.

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