Redacción: Javier Escárcega
Productores de café de Veracruz manifestaron su profunda preocupación por el panorama actual del sector cafetalero, al señalar que, pese a contar con un marco legal que reconoce los temas prioritarios para una política pública integral, la realidad productiva está marcada por la austeridad fiscal, la falta de coordinación institucional y un mercado dominado por grandes transnacionales que trasladan las pérdidas directamente al productor.
Los integrantes de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC) señalaron que la legislación existente no ha logrado traducirse en acciones concretas que beneficien al sector. Subrayaron que dependencias clave como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Semarnat, Bienestar y Economía operan con una lentitud que agrava la crisis. Esta falta de agilidad institucional se suma a la dispersión organizativa de los productores, debilitando su capacidad de negociación frente a un mercado altamente concentrado.
Uno de los primeros pasos urgentes, de acuerdo con los cafetaleros, es el nombramiento inmediato del Secretario Ejecutivo del organismo regulador del café. Esta figura permitiría convocar a una reunión de emergencia con el sector productor para definir acciones concretas y coordinadas. Asimismo, demandaron que la Comisión de Precios del Café, ya integrada en Veracruz, entre en funciones para frenar los castigos arbitrarios que se aplican durante los picos de cosecha.
El caso de Huatusco ejemplifica la gravedad del problema. Mientras el precio internacional del café en la Bolsa de Nueva York descendió alrededor de 1.50 pesos por kilo de cereza, el precio pagado al productor cayó de forma desproporcionada, pasando de 22.60 a 18.40 pesos. Esta diferencia evidencia, según la CNOC, una transferencia injusta de las pérdidas hacia el eslabón más débil de la cadena productiva.
A nivel nacional, el mercado enfrenta una amenaza creciente por el incremento acelerado en la importación de café Robusta proveniente principalmente de Vietnam y Brasil. Este grano, de menor calidad y menor costo, representa una competencia comercial desleal para el café Arábigo mexicano. Para el ciclo 2025-2026 se estima que las importaciones alcancen los 3.0 millones de sacos, una cifra cercana a la producción nacional proyectada de 3.9 millones.
Los cafetaleros también advirtieron sobre los riesgos asociados a la flexibilidad de la Secretaría de Economía para permitir la exportación de café verde importado bajo el sello de “producto mexicano”. Al amparo del T-MEC, que exige un 80% de contenido regional, las transnacionales podrían estar mezclando Robusta importado con Arábigo nacional, diluyendo la calidad del café mexicano. Esta saturación de café de baja calidad ya provocó la caída de cerca de 20 dólares por quintal en los sobreprecios de los cafés mexicanos, poniendo en riesgo la rentabilidad del sector y la estabilidad económica de miles de familias productoras.














