Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Conoce la historia de la doctora vietnamita que lidera el emprendimiento sustentable. Ciencia aplicada al medio ambiente y soluciones para la vida diaria.

La ciencia moderna ha dejado de ser un conjunto de teorías confinadas en las páginas de revistas académicas para transformarse en una herramienta tangible de cambio social y ambiental. Este fenómeno encuentra un ejemplo excepcional en la trayectoria de la doctora Vu Thi Tan, profesora del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hanoi.
Con una visión que desafía el estancamiento del conocimiento en los laboratorios, la investigadora ha dedicado su carrera a lo que algunos denominan ciencia culinaria, bajo la premisa de que, si un producto incrementa la seguridad del usuario y reduce la huella ecológica, representa la ciencia en su máxima expresión de utilidad. Su enfoque no solo busca generar saber, sino traducir fórmulas complejas en soluciones cotidianas que respondan a las necesidades reales de los hogares.
Nacida en 1986 y formada en entornos de alta exigencia competitiva en la Federación Rusa y España, la doctora Tan consolidó una mentalidad donde la aplicabilidad es el estándar de oro. Tras graduarse con honores y obtener su doctorado, su paso por corporaciones internacionales como ArcelorMittal, donde lideró equipos de investigación y registró diecisiete invenciones, le proporcionó la disciplina necesaria para entender que cada avance debe demostrar eficacia en la producción real.
Sin embargo, en 2017, decidió regresar a su natal Vietnam, motivada por el deseo de que sus creaciones resolvieran problemas cercanos a su contexto nacional. Esta decisión marcó el inicio de una etapa donde la ciencia de materiales se volcó hacia la sostenibilidad y el bienestar doméstico.
Uno de los hitos más visibles de esta filosofía es la creación de T-Clean Eco, una pastilla para lavavajillas diseñada específicamente para el mercado vietnamita. La idea surgió de una observación doméstica simple: la dependencia de productos importados costosos y la falta de opciones locales que consideraran las condiciones climáticas y de agua del país.
El desarrollo de este producto no fue una tarea menor, pues requirió dominar variables críticas como la velocidad de disolución, la estabilidad de los compuestos y la potencia de limpieza. El resultado es una solución compuesta en un setenta por ciento por ingredientes naturales derivados del coco, el maíz y la palma, integrando además nanoplata y enzimas biológicas para garantizar propiedades antibacterianas y desodorantes. Este proyecto personifica cómo la tecnología nacional puede reclamar soberanía en sectores dominados por fuentes extranjeras, priorizando la reducción de químicos nocivos y residuos plásticos.
La historia de la doctora Tan también arroja luz sobre el papel fundamental de las mujeres en la ciencia contemporánea. Como ganadora del Premio Asiático a la Innovación 2025, reconoce que el camino no está exento de retos, especialmente al equilibrar la rigurosidad de la investigación con las demandas de la vida familiar.
No obstante, sostiene que las mujeres aportan virtudes esenciales como la meticulosidad y una capacidad de observación detallada, factores cruciales en la ingeniería química. Para ella, el valor de la ciencia no reside en el prestigio del lugar donde se publica, sino en la profundidad de su impacto práctico. Su transición del laboratorio internacional a la creación de productos sustentables demuestra que la innovación más poderosa es aquella que nace de una necesidad común y se traduce en un beneficio colectivo, permitiendo que la sostenibilidad sea una realidad accesible en cada hogar.

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