Redacción: Maggi Arreola Paola
Una estrategia de la ciudad que busca reducir la cantidad de basura generada, mejorar la separación de residuos, así como, promover la restricción de plásticos de un solo uso.

En una ciudad tan grande como la nuestra, donde todos los días corremos entre pendientes, tráfico y rutinas interminables, es fácil olvidar que lo que tiramos también forma parte de nuestra historia. Cada cable viejo, cada televisión arrumbada, cada bolsa que usamos por segundos… todo eso sigue existiendo en alguna parte. Por eso, en medio de tanto movimiento, han surgido iniciativas que invitan a la calma, a la conciencia y a una relación más sana con lo que consumimos.
Una de esas iniciativas es el Reciclatrón en una ciudad tan grande como la nuestra, donde todos los días corremos entre pendientes, tráfico y rutinas interminables, es fácil olvidar que lo que tiramos también forma parte de nuestra historia. Cada cable viejo, cada televisión arrumbada, cada bolsa que usamos por segundos… todo eso sigue existiendo en alguna parte. Por eso, en medio de tanto movimiento, han surgido iniciativas que invitan a la calma, a la conciencia y a una relación más sana con lo que consumimos.
Una de esas iniciativas es el Reciclatrón, un programa que nació para darnos un respiro y permitirnos deshacernos de nuestros aparatos electrónicos sin culpa y sin contaminar.
La Secretaría del Medio Ambiente explica que estos residuos no son como una cáscara de fruta o un papel; llevan dentro metales, sustancias tóxicas y componentes que, si terminan en la basura común, pueden afectar la tierra y el agua de la ciudad.
El Reciclatrón, con sus jornadas mensuales y ahora también con un punto fijo en la Alameda Norte de Azcapotzalco, funciona casi como un pequeño ritual urbano: ves a familias cargando pantallas, jóvenes con mochilas llenas de cables y adultos mayores que guardaron por años un celular viejo “por si algún día servía para algo”. Al llegar, todo se organiza con cuidado; no importa si llevas una lavadora, un CPU o unas cuantas pilas. Lo importante es que entregas esos objetos que ya no te sirven, pero que sí pueden tener una
Este se encarga de lo electrónico, en la misma ciudad avanza otro programa que busca cambiar la forma en que entendemos nuestra basura diaria: Basura Cero. Su nombre suena ambicioso, pero su esencia es simple: producir menos basura, separar mejor y darle oportunidad a los materiales que aún pueden servir. La ciudad decidió que para caminar hacia un futuro más limpio había que poner orden, prohibiendo plásticos de un solo uso como bolsas, platos y popotes que antes se entregaban sin pensar, pero que permanecían décadas contaminando.
Basura Cero también transformó los días de la semana en una especie de guía ambiental: hay jornadas para orgánicos, otras para reciclables y otras para residuos que ya no tienen aprovechamiento. Puede que al principio haya sueños de confusión —una bolsa que se va el día equivocado, o mezclar sin querer—, pero poco a poco se vuelve parte de la vida cotidiana. Y sí, a veces los camiones no se llevan las bolsas mal separadas, pero más que un regaño, es una forma de recordarnos que lo que tiramos también importa.
Este esfuerzo no se queda solo en la buena voluntad: el gobierno ha invertido en nuevas plantas de composta, estaciones de selección y sistemas para evitar que toneladas de residuos terminen enterradas sin necesidad, buscando que para 2030 la ciudad reduzca a la mitad lo que manda a rellenos sanitarios. Es un objetivo grande, pero también profundamente humano: se trata de vivir en una ciudad más limpia, más ordenada y consciente.
Más allá de estos dos programas oficiales, hay plataformas como Mapiverde, que funcionan casi como una brújula para quienes queremos reciclar, pero no siempre sabemos por dónde empezar. Allí encuentras mapas de centros de acopio, explicaciones de qué materiales sí se reciclan, cuáles no, cómo prepararlos, dónde llevarlos y qué hacer si en tu colonia hay opciones distintas. Es un puente entre las ganas de cambiar y la acción concreta: te dice dónde, cómo y con quién.

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