Redacción Carlos Villa
No son hechos aislados, PROFEPA ha detectado dos desarrolladores inmobiliarios que no notificaron a SEMARNAT el cambio en el uso de suelo para su autorización, por lo que, al evaluar el impacto ambiental, se clausuraron hasta que se dé resolución al caso.

Como parte del permanente compromiso que tiene la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) de vigilar en todo el territorio nacional que no se vulneren por intervenciones humanas las regiones naturales, esta semana funcionarios acudieron a clausurar dos predios en la región costa del Istmo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca.
Se trata de los resultados que arrojó un operativo para salvaguardar a la naturaleza en el contexto de las grandes constructoras que acuden a regiones vírgenes con megaproyectos invasivos para las pequeñas comunidades. El motivo que llevó a las autoridades a estos predios fueron los cambios en el uso de suelo sin autorización previa a la SEMARNAT.
El espacio en cuestión consta de 33mil metros cuadrados, se trata de un primer complejo denominado “Ampliación Fraccionamiento el Tecnológico” en Zapotal, municipio de San Pedro Pochutla. En este predio se detectó el cambio arbitrario del uso de suelo para una superficie de 12mil metros cuadrados y también trabajos que implicaban construcciones en calles y lotificación del terreno.
Acerca del otro complejo, denominado “Fraccionamiento Punta Canaán” en Santo Domingo Tehuantepec ubicado en la región costa perteneciente también al istmo se detectó una superficie alterada de 20mil metros cuadrados en donde además se abarcaban trabajos de apertura de calles, modificación en el espacio público y la construcción de una vivienda.
Cuando hicieron todas estas alteraciones en sus respectivos proyectos, los responsables de las inmobiliarias no reportaron a SEMARNAT el cambio en el uso de suelo en terrenos forestales para su modificación, un proceso que no puede pasarse por alto pues se estaría violando la legislación ambiental vigente.
Finalmente, la dependencia ambiental concluyó que se había afectado la vegetación natural de la región oaxaqueña, con la alteración de la selva baja caducifolia que abunda en esta parte de nuestro país.
Por ello, al evaluar PROFEPA que de continuar con las labores de construcción en el complejo se seguiría abonando al daño en la vegetación local, la dependencia aplicó los mecanismos correspondientes y llevó a cabo la clausura de ambos sitios para prevenir desequilibrio ecológico, alteración de la fauna, entre otros posibles daños.
La dependencia informó que los expedientes de estos dos casos llevarán su proceso correspondiente conforme a derecho hasta la resolución que se dictamine, mientras sus actividades quedarán completamente suspendidas.
No es la primera vez que grandes empresas llegan a la región istmeña con proyectos masivos que amenazan la tranquilidad y la conservación de la naturaleza en un estado tan abundante de diversidad como Oaxaca, por lo que PROFEPA afirma que continuará con una vigilancia ambiental y forestal rigurosa en esta parte de la entidad.

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