Redacción: Carolina Herrera
Un estudio en la Mata Atlántica revela que la deforestación y la degradación ambiental están llevando a mosquitos silvestres a alimentarse cada vez más de humanos, lo que podría aumentar los riesgos de transmisión de enfermedades.

Un estudio realizado en la Mata Atlántica, en la costa de Brasil, revela como la deforestación y la pérdida de biodiversidad han orillado a que los mosquitos alteren su ciclo alimentario derivando a que ahora los seres humanos se puedan convertir en su principal fuente de sangre.
De acuerdo con la World Wilde Fund for Nature, el Bosque Atlántico se extiende a lo largo de la costa de Brasil, Paraguay y Argentina, además de albergar el 7% de las plantas y el 5% de animales vertebrados en todo el mundo. Destacando también sus 450 tipos de árboles que crecen en el territorio. Sin embargo, el bosque ha perdido cobertura a apenas un 12-15% de la original debido a la intervención humana en la región con actividades de devastación ambiental como la tala masiva de árboles, agrícola y papelera, así como el turismo y la expansión de zonas urbanas.
Frente a este escenario y según un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Ecology and Evolution, se sugiere que la degradación de los ecosistemas está llevando a los mosquitos a una modificación alimentaria que incorpora a los humanos en una cadena alimenticia prioritaria, misma que naturalmente debería de estar ocupada por especies selváticas. La investigación destaca que esta alteración no es aislada a solo una parte del bosque, sino que fragmentos de la selva también ha experimentado este proceso, tal como es el caso de la Reserva del Sítio Recanto, en el estado de Río de Janeiro.
Es importante detallar que para llegar a esta conclusión fue necesaria la captura de mosquitos en dos áreas de la Mata Atlántica, de las cuales solo las hembras fueron analizadas en el laboratorio. Esto debido a que ellas utilizan más recurso sanguíneo para su proceso de oviposición que produce huevos. Por ello, se les extrajo el ADN de la sangre de su abdomen para poder identificar con cual animal se alimentó y así compararlo con una base de datos. No obstante, a pesar de la expectativa del equipo de encontrar un patrón dominante por vertebrados silvestres, el análisis reveló una presencia sanguínea que corresponde a los humanos.
Los investigadores que lideraron el proyecto, Dálete Alves y Jeronimo Alencar, advierten que este resultado indica una tendencia, ya que el hallazgo se basa en un número limitado de muestras y por ende, el fenómeno se encuentra aún construyéndose. Sin embargo, uno de los autores del estudio, Sergio Lisboa Machado, reafirma que “estos datos sirven de alerta sobre un cambio en el comportamiento de los mosquitos, que se están adaptando para garantizar su supervivencia”.
Este estudio se puede traducir como una alerta de alta prioridad para la salud pública, debido que al localizar sangre humana en especies silvestres vinculadas a la circulación de virus dentro del bosque, significa un alto riesgo pandémico.
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