Redacción: Javier Escárcega
Las recientes lluvias registradas a finales de 2025 permitieron que las principales presas de México alcanzaran niveles históricos de almacenamiento, ofreciendo un respiro tras años de sequía.

Las precipitaciones registradas hacia finales de 2025 lograron que el nivel promedio de almacenamiento en las principales presas de México alcanzara máximos históricos, con el Sistema Cutzamala liderando con un 96.8 por ciento de su capacidad, cifra inédita en los últimos siete años. Este incremento se debió al paso de varios frentes fríos y fenómenos meteorológicos que generaron lluvias superiores al promedio climatológico en regiones clave del país.
El efecto de las lluvias recientes fue tangible: condiciones anormalmente secas desaparecieron en Baja California y disminuyeron de forma significativa las zonas con sequía moderada a severa en varios estados, incluyendo Tamaulipas, Veracruz y Tabasco. A nivel nacional, la superficie afectada por algún grado de sequía se redujo en aproximadamente 40 puntos porcentuales, uno de los descensos más notables observados en los últimos años.
Pese al escenario alentador actual, las proyecciones climáticas para 2026 señalan que las lluvias podrían estar por debajo del promedio anual, lo que representa un aumento en el riesgo de sequía, particularmente en el norte y noroeste del país, zonas que históricamente han mostrado vulnerabilidad ante la falta de precipitaciones. Esta posible disminución de lluvias plantea la necesidad de una gestión hídrica más eficiente y sostenida.
Especialistas en medio ambiente resaltan que alcanzar niveles máximos de almacenamiento no garantiza la seguridad hídrica a largo plazo. Es fundamental promover estrategias que permitan el uso eficiente del agua, la gestión de fugas, la recolección de agua de lluvia, el tratamiento de aguas residuales y la adopción de infraestructuras verdes y azules que favorezcan la sostenibilidad del recurso ante condiciones climáticas adversas.
Aunque para la Cuenca del Valle de México y varios estados del centro-sur la situación de sequía ha mejorado notablemente, otras regiones como Coahuila, Tamaulipas, Sinaloa y Sonora enfrentan grados significativos de sequía en diversos municipios. Esto evidencia que, a pesar del incremento general en niveles de agua en presas, la distribución espacial de disponibilidad hídrica sigue siendo desigual.
Además de la perspectiva a corto plazo, los fenómenos climáticos de largo alcance, como La Niña, han influido en los patrones de lluvia recientes. Sin embargo, los modelos climáticos sugieren que eventos extremos tanto de sequía como de lluvia intensa podrían volverse más comunes con el cambio climático. Por ello, la planificación y adaptación de políticas públicas enfocadas en resiliencia hídrica serán determinantes para afrontar estos desafíos en 2026 y más allá.

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