Redacción: Samuel Giraldo
Cada año millones de plásticos contaminan ecosistemas y poniendo en riesgo la salud, pero gracias a una investigadora de CONICET desarrolló un método de reciclado químico poniéndole fin a este problema.

La contaminación por plásticos se ha convertido en una de las crisis ambientales y sanitarias más urgentes del planeta. Cada año se producen alrededor de 400 millones de toneladas de residuos plásticos que terminan acumulándose en ríos, mares, suelos y hasta en el aire que respiramos. Estos desechos no solo alteran los ecosistemas, sino que también representan un riesgo directo para la salud humana debido a la liberación de sustancias tóxicas y a la formación de micro plásticos. Frente a este escenario preocupante, la investigadora del CONICET en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC), Elangeni Gilbert, impulsa una propuesta innovadora que busca transformar materiales contaminantes en compuestos reutilizables y de alto valor, evitando que se conviertan en residuos dañinos para el ambiente.
Su trabajo se centra en el denominado superreciclaje o reciclado químico avanzado, una estrategia que no se limita a reutilizar el plástico en productos de menor calidad, sino que lo convierte en nuevas moléculas con aplicaciones industriales superiores. Gracias a este enfoque, los residuos pueden transformarse en cuestión de minutos en componentes útiles para la fabricación de plásticos biodegradables, pensados para responder a las demandas de diversas industrias. Este proyecto, titulado Reciclado Químico de Plásticos, le valió a Gilbert la Distinción en Innovación Franco-Argentina en la categoría Junior, un reconocimiento que destacó su aporte en transferencia de conocimiento y tecnología entre casi medio centenar de propuestas.
Uno de los aspectos más sobresalientes de la investigación es la aplicación del upcycling, que implica revalorizar los desechos plásticos mediante su conversión en moléculas de mayor valor que el material original. En lugar de fundir y reformar el plástico (proceso que suele degradar sus propiedades), el método desarrollado recupera sus componentes químicos esenciales y los combina con agentes derivados de la biomasa para obtener compuestos de gran utilidad comercial. Esta técnica cobra especial relevancia en el tratamiento del policarbonato de bisfenol A (PC-BPA), un material ampliamente utilizado que, al degradarse, libera bisfenol A, una sustancia asociada a alteraciones hormonales y daños ambientales.
A diferencia de los métodos tradicionales de reciclado químico, que requieren altas temperaturas, presiones elevadas y catalizadores costosos, la propuesta de Gilbert utiliza un catalizador orgánico accesible y no contaminante. Esto permite trabajar en condiciones más simples, con menor consumo energético y tiempos de reacción más cortos. Además, introduce el concepto de “reciclado secuencial selectivo”, un proceso que aprovecha las diferencias estructurales entre distintos plásticos para despolimerizarlos de manera controlada y por etapas. Así, incluso mezclas heterogéneas de residuos pueden tratarse sin necesidad de una separación exhaustiva previa, reduciendo costos y aumentando la eficiencia.
La versatilidad del método abre la puerta a su aplicación en diversas familias de plásticos, como poliésteres, poliamidas y poliuretanos, entre otros. Las moléculas obtenidas no solo pueden emplearse en la producción de nuevos materiales biodegradables, sino también como solventes ecológicos o insumos en la industria química, farmacéutica, cosmética y agrícola. Gracias a su simplicidad operativa y baja inversión inicial, esta tecnología tiene potencial para escalarse e implementarse en empresas y cooperativas, fomentando la economía circular y la generación de empleo local. De esta manera, los residuos plásticos dejan de ser un problema acumulativo y se convierten en recursos estratégicos para un modelo productivo más sostenible.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ














