Cambio climático

El cambio climático y la actividad humana transforman aceleradamente las montañas del mundo

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Redacción Marlone Serrano

El cambio climático y la actividad humana transforman aceleradamente las montañas del mundo, afectando agua, biodiversidad y la estabilidad de ecosistemas clave.

Las montañas, que cubren una cuarta parte de la superficie terrestre y brindan servicios esenciales a más de la mitad de la población mundial, están experimentando una transformación profunda impulsada por el cambio climático y la actividad humana. Estos ecosistemas, vitales para el suministro de agua dulce, la regulación climática, el almacenamiento de carbono y la conservación de biodiversidad única, se han convertido en escenarios donde el calentamiento global avanza con una velocidad alarmante.

Ecosistemas vulnerables ante temperaturas en ascenso

El aumento de temperaturas en zonas de montaña supera con creces el promedio global, provocando efectos visibles e irreversibles: pérdida acelerada de nieve, retroceso de glaciares y alteración de los flujos hidrológicos que alimentan algunos de los ríos más importantes del mundo. Esta variación estacional —más agua en invierno, menos en verano— amenaza directamente el abastecimiento de grandes ciudades, la producción agrícola y la generación hidroeléctrica.

La biodiversidad de alta montaña, una de las más frágiles del planeta, también se encuentra en riesgo. Numerosas especies están siendo forzadas a desplazarse a mayores altitudes en busca de temperaturas más frías, pero el margen es limitado. Plantas alpinas, aves, anfibios e insectos enfrentan un escenario crítico, marcado por extinciones locales y desajustes en los ciclos biológicos que afectan procesos clave como la polinización y el control natural de plagas.

Presión humana creciente y contaminación atmosférica

A las tensiones climáticas se suma la expansión de actividades humanas: turismo masivo, urbanización de valles e infraestructuras que fragmentan hábitats sensibles. Además, la llegada de contaminantes atmosféricos —principalmente nitrógeno y fósforo— altera profundamente sistemas adaptados a bajos niveles de nutrientes, como praderas alpinas, turberas y lagos glaciares. Este exceso favorece proliferaciones algales, desplaza especies nativas y reduce la capacidad de los ecosistemas para depurar agua y almacenar carbono.

Montañas: centinelas del cambio global

La combinación de presiones climáticas, ecológicas y humanas está acelerando cambios sin precedentes: glaciares que desaparecen, bosques que ascienden en altitud, suelos empobrecidos y ecosistemas enteros que se reconfiguran. Este deterioro afecta directamente la economía y el modo de vida de comunidades locales que dependen de actividades como la ganadería extensiva, el turismo y la producción de alimentos.

Las montañas, por su sensibilidad y valor estratégico, son consideradas hoy auténticos centinelas del cambio global. Lo que ocurre en ellas anticipa las transformaciones que enfrentarán otras regiones del planeta en las próximas décadas.

Urge fortalecer la resiliencia de estos ecosistemas

Expertos destacan la necesidad de implementar estrategias transfronterizas para frenar la degradación y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas de montaña. Iniciativas como la Estrategia Pirenaica del Cambio Climático (EPiCC) y el proyecto LIFE Pyrenees4Clima ya ofrecen modelos de acción basados en mitigación, conservación y adaptación.

Proteger las montañas no es solo una cuestión ambiental: es garantizar la estabilidad hídrica, climática y económica de millones de personas. Su preservación definirá, en buena medida, la capacidad de las sociedades para enfrentar un futuro dominado por los efectos del cambio climático.

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