Redacción: Alejandra Almazán Vázquez
El cambio climático se ha convertido en una amenaza directa para la salud en México. Fenómenos extremos, contaminación y enfermedades asociadas al clima ponen en riesgo al 80 % de la población, lo que exige acciones urgentes en políticas de salud y medio ambiente.

El cambio climático se ha convertido en un multiplicador de amenazas que afecta directamente a la salud humana; en este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que entre 20 y 30 % de la carga mundial de enfermedad puede atribuirse a factores de riesgo asociados con exposiciones ambientales.
Y en México, se estima que el 80 % de la población está bajo riesgo sanitario por fenómenos meteorológicos anómalos o extremos, como tormentas, olas de calor, inundaciones, sequías e incendios forestales.
Los riesgos climáticos repercuten en la salud de múltiples formas:
Aumento de la mortalidad por fenómenos extremos, enfermedades no transmisibles agravadas por contaminación y estrés ambiental. Propagación de enfermedades infecciosas sensibles al clima, como malaria y dengue y emergencias sanitarias derivadas de sequías, inundaciones y cambios en el régimen de precipitaciones. Además, el cambio climático afecta los determinantes sociales y ambientales de la salud, como el acceso a agua potable, alimentos suficientes, aire limpio y vivienda segura.
Cambio climático en México
Actualmente, México no cuenta con un diagnóstico nacional completo sobre el impacto del cambio climático en la salud. Los efectos son múltiples y complejos, lo que dificulta su evaluación integral. Según estimaciones oficiales, 35 % de las enfermedades podrían estar relacionadas de manera directa con exposiciones ambientales. La contaminación atmosférica, los químicos agroindustriales y los contaminantes en cuerpos de agua son factores clave.
La OMS advierte que retrasar la acción climática socava décadas de avances en salud pública y pone en riesgo el derecho humano a la salud. En México, el Sector Salud deberá: Implementar medidas preventivas ante escenarios agudos, fortalecer la infraestructura sanitaria para resistir fenómenos extremos e integrar la planificación climática en políticas de salud pública.
El cambio climático en México representa una amenaza sanitaria de gran magnitud. Con el 80 % de la población expuesta a riesgos derivados de fenómenos extremos, la respuesta debe ser integral: fortalecer el sistema de salud, reducir la contaminación y garantizar acceso a agua, alimentos y vivienda segura. La acción inmediata es crucial para proteger la salud presente y futura de millones de personas.
El reto que enfrenta México ante el cambio climático también implica fortalecer la educación ambiental y la participación social para impulsar cambios sostenibles en la forma en que se utilizan los recursos naturales. La coordinación entre autoridades, comunidad científica y sociedad civil será clave para desarrollar estrategias que reduzcan los riesgos sanitarios y ambientales. Promover ciudades más verdes, mejorar la gestión del agua, reducir emisiones contaminantes y fomentar estilos de vida saludables puede marcar una diferencia significativa en la protección de la salud pública. Solo mediante acciones coordinadas y sostenidas será posible mitigar los efectos del cambio climático y garantizar un entorno más seguro y saludable para las generaciones presentes y futuras.

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