Redacción: Ana Ruiz
Después de 4 años de sin tener descendencia el ave Kakapo (strogops habroptilus) también conocido como el ave que no vuela o el loro nocturno, ha iniciado un nuevo proceso de crianza, debido a una fascinante sincronización con la flora local de Nueva Zelanda.

Nueva Zelanda esta de celebración ya que se dio a conocer que el kakapo “loro nocturno” inicio una etapa de crianza después de 4 años sin tener descendencia. Se dice que fue gracias a una sincronización con la flora local que está garantizando la supervivencia en los bosques australes.
Dicha noticia fue anunciada por el departamento de Conservación de Nueva Zelanda y vincula este despertar reproductivo con la floración masiva del Rimu. ¿Qué es el Rimu? Es una conífera autóctona que se destaca por vivir más de 600 años y que florece en medio del invierno, lo que lo convierte en un evento único y especial para Nueva Zelanda.
Se busca que el aumento de polluelos no se limite y que se persiga la autonomía de la especie. Vercoe a su vez destaca que se busca ayudar a la creación de poblaciones saludables que sean prosperas por sí mismas, la reducción de la intervención humana y permitir que los huevos eclosionen directamente en los nidos del bosque y así evitar que las crías se identifiquen con los humanos y que la especie regrese de forma paulatina a un estado más natural.
Se espera que los primeros nacimientos de esta temporada de cría sean a mediados de febrero.
Conozcamos más de esta especie
El loro Kakapo (strogops habroptilus) cuyo nombre significa “loro nocturno” es famoso por ser el único loro no volador del mundo, es el loro más pesado y son de las aves más longevas. Son una especie en peligro de extinción ya que solo existen 236 kakapos en libertad, 83 de ellas son hembras en edad reproductiva.
Debido a la ausencia de depredadores terrestres fue que perdieron su capacidad de volar. Su mayor depredador era un águila diurna gigante de la cual se refugiaba entre la vegetación y en madrigueras.
Utilizan sus alas para el equilibrio y soporte, así como para amortiguar sus caídas al saltar de los árboles. Poseen plumas de color verde mezcladas con negro, lo que les permite camuflarse muy bien con la vegetación de la zona. Tienen el cuello, vientre y cara amarillentos.
Los kakapos tienen cara redondeada por plumas finas, sus picos están rodeados por delicados “bigotes” los que les ayuda a tantear el camino cuando caminan con la cabeza agachada. Cuentan con un sentido del olfato muy desarrollado, pueden distinguir olores mientras hurgan. Su característica más sorprendente es su olor floral
Durante su temporada de celo, los machos protagonizan un ritual sonoro fascinante, hacen agujeros en el suelo con el objetivo de ampliar el sonido denominados booms y atraer a las hembras hacia áreas concretas comunales llamadas leks.
Proteger a una especie requiere de respetar también el entorno en el que viven.

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