Redacción: Astrid Sánchez
El relator especial de la ONU exigió a los tres niveles de gobierno declarar una emergencia ambiental en Yucatán debido a la severa contaminación que generan cientos de granjas porcícolas operando sin permisos. La medida busca proteger los cenotes y detener las violaciones a los derechos del pueblo maya.

La alarmante situación ecológica que atraviesa actualmente la Península de Yucatán ha provocado una enérgica intervención internacional por parte de las Naciones Unidas para exigir acciones gubernamentales inmediatas orientadas a proteger los delicados ecosistemas. Marcos A. Orellana, relator especial del organismo en nuestro país, ha solicitado formalmente a los tres niveles de gobierno que declaren una emergencia ambiental urgente debido a la severa contaminación generada por las operaciones descontroladas de múltiples granjas porcícolas en la región.
Este contundente llamado de atención surge tras descubrirse que operan más de quinientas instalaciones dedicadas a la crianza masiva de cerdos en el estado, funcionando muchísimas de ellas sin contar con las autorizaciones ambientales correspondientes que exige la ley. Las cifras oficiales resultan verdaderamente preocupantes al revelar que algunos de estos complejos albergan hasta cincuenta mil animales simultáneamente, generando diariamente cantidades estratosféricas de excretas que terminan filtrándose peligrosamente hacia el subsuelo sin recibir ningún tipo de tratamiento previo.
El mayor riesgo que enfrentan los habitantes de esta zona radica en la constante descarga de fluidos nocivos hacia los invaluables cuerpos de agua subterráneos, afectando directamente al famoso Anillo de Cenotes que dota de vitalidad a toda la selva maya. Los expertos advierten que esta enorme red hídrica se encuentra protegida internacionalmente por el Convenio de Ramsar, por lo que permitir su destrucción sistemática mediante vertidos tóxicos representa un daño irreparable para el patrimonio natural de las próximas generaciones mexicanas.
Frente a este desastroso panorama el representante internacional aseguró que la declaración formal de emergencia resulta indispensable para poder destinar recursos económicos extraordinarios enfocados en crear políticas públicas que logren reparar los daños ambientales ya ocasionados. Asimismo, se exige la suspensión inmediata de cualquier nuevo permiso para la instalación de fábricas cárnicas en la zona, garantizando que las autoridades refuercen sus medidas de fiscalización alineándose por completo con los más altos estándares internacionales de protección ecológica.
El pliego de peticiones presentado también incluye la implementación urgente de un sistema de monitoreo epidemiológico para evaluar los efectos reales que estas sustancias tóxicas están provocando sobre la salud de la población yucateca. Además, se solicitó detener todos aquellos mecanismos que frenan el desarrollo de las asambleas comunitarias, exigiendo un cese definitivo a la constante criminalización que sufre el pueblo maya cuando intenta defender legítimamente sus territorios frente a los intereses corporativos.
Finalmente, el funcionario aprovechó la plataforma para exigir una revisión profunda de todas las actividades comerciales que operan en la península, pidiendo suspender temporalmente aquellos proyectos extractivos o inmobiliarios que generen graves daños ambientales y violaciones a derechos humanos. Esta firme postura internacional nos recuerda que el verdadero desarrollo económico del país jamás debe construirse sobre la destrucción de nuestra valiosa biodiversidad ni a costa de perjudicar a las comunidades indígenas que llevan siglos cuidando estas tierras.

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