Redacción: Ximena Zarahi Moreno Luna
Expertos explican por qué diciembre altera la evaporación, las precipitaciones, la formación de nubes y la disponibilidad de agua en el país.

Diciembre marca uno de los momentos más particulares del ciclo del agua en México, ya que la transición hacia el invierno modifica profundamente los patrones de evaporación, condensación, precipitación y almacenamiento. Aunque suele asociarse únicamente con frío y días más cortos, este periodo influye en la manera en que el agua se mueve a través de la atmósfera, el suelo y los cuerpos hídricos, afectando tanto a ecosistemas como a comunidades que dependen del recurso.
Uno de los elementos clave es la disminución de la radiación solar, que reduce la evaporación en ríos, lagos, presas y suelos. Con menos calor disponible, la atmósfera retiene menor cantidad de vapor de agua, lo que a su vez modifica el proceso de condensación: las nubes se forman con mayor lentitud y suelen tener menos carga hídrica que en los meses cálidos.
En el altiplano y norte del país, diciembre también está marcado por la entrada constante de frentes fríos, los cuales generan contrastes bruscos de temperatura. Cuando estas masas de aire chocan con condiciones ligeramente más cálidas y húmedas del Golfo de México, se producen nieblas, lloviznas y, en zonas elevadas, nevadas ligeras. Aunque la cantidad de lluvia en diciembre suele ser menor comparada con la temporada de huracanes, esta humedad es crucial para evitar sequedad extrema en suelos forestales y áreas agrícolas.
La precipitación sólida, como la aguanieve o la nieve, representa otra fase importante del ciclo del agua en esta época. En estados como Chihuahua, Durango, Puebla, Tlaxcala y Estado de México, la acumulación invernal recarga lentamente acuíferos y escurrimientos de montaña durante el deshielo de enero y febrero. Aunque visualmente puede parecer poca, esta agua infiltrada es esencial para manantiales y áreas boscosas de alta montaña.
Otro efecto relevante es la mayor estabilidad atmosférica, que provoca que contaminantes y partículas suspendidas permanezcan más tiempo en el aire. Esto altera procesos de condensación, ya que las microgotas de agua pueden adherirse a partículas contaminantes, formando nieblas densas que reducen la visibilidad en zonas urbanas. A su vez, estas condiciones incrementan la sensación de frío y la humedad relativa durante las mañanas.
En las costas, diciembre también marca un cambio: disminuyen las tormentas, pero las corrientes frías intensifican la evaporación oceánica en algunas regiones, especialmente en el Pacífico Norte. Sin embargo, esta humedad no siempre se convierte en lluvia, ya que las masas de aire invernal tienden a inhibir el crecimiento vertical de las nubes.
En conjunto, diciembre representa un punto de equilibrio del ciclo del agua: menos evaporación, lluvias moderadas, presencia de humedad ambiental y aportaciones importantes en zonas de montaña. Estas transformaciones, aunque sutiles, son fundamentales para entender cómo se comporta el clima y cómo se gestiona el recurso hídrico en México durante los meses fríos.
¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ














