Carolina Herrera
Expertos del TEC de Monterrey y G100 México destacan que priorizar la producción y el consumo local es clave para impulsar la economía, reducir la huella de carbono y avanzar hacia un modelo sostenible en México. Señalan la importancia de políticas públicas, impuestos verdes y una cultura que valore lo nacional.

Priorizar la producción, el consumo local y las cadenas de suministro nacionales bajo el sello de “Hecho en México” se ha convertido en clave para fortalecer la economía, reducir la huella de carbono e impulsar el uso efectivo de recursos. Todo con la finalidad de avanzar hacia una gestión sostenible en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
El director ejecutivo del Centro de Empresas Conscientes del TEC de Monterrey, Francisco Fernández remarca las revelaciones que trajo consigo la pandemia del Covid-19. Tal como es el nearshoring, es decir el traslado de producción o servicios a países cercanos geográficamente, y la importancia de mantener proveedores cerca que reduce tiempos y genera economías locales.
Por otra parte, la Country Chair de G100 México, Fernanda Bermúdez, destaca la relevancia de tener una cadena de suministros y una producción local al tener como resultados un mayor impacto económico y ambiental.
“Vamos a lograr costos más visibles, a disminuir la huella de carbono, a bajar a las emisiones de transporte, a generar conciencia y trabajo interno que repercuta en una reputación mucho más benéfica y próspera”, explicó Bermúdez.
Con mentalidades compatibles, ambos expertos remarcan que un problema central es el malinchismo, o sea la preferencia de lo extranjero que de lo propio por “moda”. Considerando que a menudo, en la cadena de suministro se busco lo más barato sin tener en consideración la eficiencia o la sostenibilidad. Lo que implica un consumo sin conciencia.
Por ello, tanto Fernández como Bermúdez señalan la necesidad de implementar políticas públicas basadas en la conciencia acerca del cuidado del medio ambiente. Junto con un marco regulatorio y una cultura centrada en los valores locales, ya que estos mayormente tienen una voluntad y conciencia real sobre la protección de la naturaleza.
Además, Bermúdez refirió una propuesta de integrar los impuestos verdes, estos ya aplicados en distintos estados como Zacatecas, Querétaro y en la Ciudad de México. Buscando reducir tanto las emisiones contaminantes como implementar modelos innovadores y tecnológicos que ayuden al medio ambiente.
En conjunto, los especialistas coinciden en que fortalecer la producción local no solo impulsa la economía y reduce la huella ambiental, sino que también ayuda a construir cadenas de suministro más resilientes. Para lograrlo, se requieren políticas públicas que prioricen la sostenibilidad, incentivos como los impuestos verdes y una cultura que valore lo nacional.

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