Actualidad

Groenlandia y el nuevo tablero global: cuando la crisis climática redefine el poder mundial

Redacción Marlone Serrano

Groenlandia se ha convertido en una pieza clave del nuevo orden mundial. El deshielo del Ártico, la disputa por minerales críticos y la apertura de nuevas rutas marítimas muestran cómo la crisis climática está reconfigurando la geopolítica global.

La crisis climática dejó de ser un asunto exclusivamente ambiental para convertirse en un factor central del reordenamiento geopolítico global. Groenlandia, la isla más grande del planeta, es hoy uno de los símbolos más claros de este nuevo escenario: un territorio históricamente periférico que, en pleno siglo XXI, concentra intereses estratégicos, económicos y militares de las principales potencias.

El renovado interés del presidente estadounidense Donald Trump por adquirir Groenlandia —expresado tanto en su primer mandato como al inicio del segundo, en enero de 2025— no es una excentricidad política. Responde a una transformación profunda del valor geoestratégico del Ártico, impulsada directamente por el calentamiento global. Donde antes dominaba el hielo, hoy emergen recursos, rutas comerciales y nuevas disputas de poder.

Un subsuelo codiciado

Groenlandia posee uno de los reservorios minerales más importantes del planeta. Estudios del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estiman que bajo su superficie se encuentran hasta 16.7 mil millones de barriles de petróleo, 2.6 billones de metros cúbicos de gas fósil, cerca de 36 millones de toneladas de tierras raras y alrededor de 235 mil toneladas de litio. A ello se suman yacimientos de uranio, grafito y otros minerales críticos.

Estos recursos son estratégicos no solo para la industria energética tradicional, sino para el corazón de la transición tecnológica: baterías, vehículos eléctricos, energías renovables, electrónica avanzada y sector aeroespacial. Groenlandia concentra entre 25 y 27 de los 34 minerales críticos identificados por la Comisión Europea, lo que la coloca en el centro de la competencia global por asegurar cadenas de suministro frente al dominio de China en estos mercados.

Aunque el gobierno groenlandés prohibió en 2021 nuevas exploraciones de petróleo y gas en alta mar, analistas coinciden en que un eventual cambio de control político podría revertir estas decisiones, reactivando la explotación de hidrocarburos en una región clave para el futuro energético.

El deshielo como autopista comercial

Pero el atractivo de Groenlandia no se limita a lo que esconde su subsuelo. Lo que ha perdido —el hielo— es quizá aún más determinante. El Ártico se calienta hasta cuatro veces más rápido que el promedio global, y Groenlandia pierde hoy cinco veces más masa glaciar que hace dos décadas, a un ritmo aproximado de 30 millones de toneladas por hora.

Este deshielo ha abierto rutas marítimas antes impensables. En 2023, el tráfico naval en el Ártico aumentó 37 % respecto a la década anterior. Las rutas del Noroeste (Canadá) y del Norte (Rusia) ya operan de forma estacional. A ellas se sumará, previsiblemente antes de 2060, la ruta transpolar ártica, que atravesaría el océano por su centro, reduciendo de manera drástica los tiempos y costos del comercio intercontinental.

En términos geoeconómicos, esto implica una reconfiguración del mapa logístico mundial, con impactos directos en el comercio entre América, Europa y Asia, y con Groenlandia como un nodo clave de control y abastecimiento.

Clima, poder y nuevo orden mundial

El Foro Económico Mundial ha advertido que los principales riesgos globales —conflictos geopolíticos, eventos climáticos extremos, pérdida de biodiversidad, escasez de recursos y desinformación— están hoy profundamente interconectados. La competencia por minerales críticos, la disputa por nuevas rutas marítimas y la búsqueda de autonomía energética no son fenómenos aislados: son expresiones de un mundo condicionado por un clima cada vez más inestable.

En este contexto, el llamado “nuevo orden mundial” no se construye al margen del calentamiento global, sino a partir de él. La crisis climática actúa como un acelerador que redefine el valor estratégico de territorios, intensifica rivalidades entre potencias y reordena alianzas políticas y económicas.

Groenlandia encarna esta transformación. Su creciente centralidad no es resultado de un descubrimiento repentino, sino de un planeta que cambia. Un planeta donde el deshielo abre rutas, los minerales se vuelven armas geopolíticas y el clima se consolida como uno de los principales factores de poder del siglo XXI.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ

Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ

enero 2026
DLMXJVS
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
Movilidad
Facebook
X (Twitter)
YouTube
Instagram
Tiktok