Cambio climático Clima y Crisis

Incendios forestales que acaban con todo lo que hace a una región exuberante y única

La riqueza que tiene la naturaleza haciendo de regiones en especial un mundo abundante lleno de sistemas autónomos sin la intervención humana se ven en peligro por los incendios forestales generados por el calor o colillas de cigarros. 

Redacción Carlos Villa 

incendios forestales

Desde tiempos ancestrales, los humanos descubrimos el fuego primero como alquimia, y luego como ciencia, pero aquel calor que nos brinda la sirvió a nuestra especie para combatir su extinción. En algún momento dependimos absolutamente de su calor; para sobrevivir a temperaturas congelantes a la intemperie y para ingerir alimentos cazados.  

Sin embargo, fue en la última parte del siglo XX cuando derivado de efectos antropogénicos el fuego adquirió un carácter de amenaza para la naturaleza, cuando antes era visto dentro del ciclo como parte importante del proceso. Hoy el fuego arrasa con ecosistemas severamente, y la mayoría son por descuidos o deliberadamente de la acción humana. 

En el caso de un país megadiverso como lo es México, no cuidar sus regiones naturales como gobierno ni como sociedad traerá consigo el desperdicio de haber sido asentados en suelos biogeográficos vastos y llenos de una amplia variedad de climas y ecosistemas que nos permite apreciar una sierra enorme de un extremo, y por el otro, adentrarse en selvas tropicales interminables.  

Aquella biodiversidad de la que México goza está viéndose amenazada por los cada vez más comunes incendios forestales que provocan colillas de cigarros tirados en los parques o las temperaturas tan extremas que secan donde antes había verde o agua pura. 

Los efectos que tendrá el descontrol cada vez más frecuente de estos incendios los podremos ver en cómo afectan a nuestra biodiversidad a través de su alteración en los ciclos biogeoquímicos, ecológicos, en el agua y en el suelo, por mencionar algunos.  

En el caso de los ciclos que las sustancias químicas realizan sistemáticamente, el fuego al actuar como fuente de emisión de carbono contribuye al calentamiento global acelerado, y modificará a su paso el volumen general de biomasa o en el caso del ciclo hidrológico terminará por afectar a los sistemas marinos como los arrecifes de coral que inminentemente influirá en el comportamiento de la fauna marina.  

Sobre los embates ecológicos podrían señalarse cómo aumenta la posibilidad de que se reproduzcan más incendios de este tipo para los años por venir, pues cuando el fuego hace que se caigan los árboles y desaparezcan, la radiante luz del sol permite que se reseque más el bosque, acumule combustible y aumenten las especies susceptibles a incendios provocará que haya herbáceas inflamables.  

Respecto al agua, se puede afirmar que un incendio provoca que las tasas de infiltración disminuyan, así como la disponibilidad del agua y el aumento de escurrimiento provocado por las cenizas. Asimismo, cuando la vegetación se recupera del incendio, el consumo de agua es mayor por las altas tasas de evapotranspiración que sufren las especies después.  

Lo que le sucede al suelo asciende a una escala más grande, afectando en mayor medida las propiedades químicas, biológicas y químicas que la componen, lo que le genera ser más propenso a la generación de erosión, pérdida de nutrientes, disminución de materia orgánica y alteración en sus procesos habituales. 

Por lo que, cuando un ecosistema está siendo consumido por un incendio, está acabando progresivamente con todo lo que le hace potencia en cuanto a diversidad, pues termina por alterar lo que autónomamente lo mantiene a flote.

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