Redacción: Ximena Zarahi Moreno Luna
Oxfam México y la Alianza por la Justicia Fiscal alertan sobre la desigualdad extrema en emisiones y piden una reforma fiscal verde.

En México, la contaminación derivada del consumo de élites económicas volvió al centro del debate tras el nuevo informe de la Alianza por la Justicia Fiscal (AJF), presentado en conjunto con Oxfam México. El documento revela que el país figura entre las tres naciones con más jets privados del mundo, con casi 2 mil aeronaves, lo que refleja una brecha ambiental que, según especialistas, ya no puede ignorarse.
Durante la presentación, Diego Merla, coordinador de Estrategia de Justicia Fiscal en Oxfam México, explicó que los vuelos privados son solo “la punta del iceberg” de un problema más profundo: la desigualdad extrema en emisiones entre ricos y pobres. De acuerdo con el análisis de la AJF, el 0.1% más rico del país contamina prácticamente lo mismo que el 40% más pobre, un indicador que, para la organización, evidencia la urgencia de empujar una reforma fiscal climática.
México aparece al lado de Estados Unidos y Brasil como una de las naciones con más jets privados, lo que es especialmente alarmante en una industria que ya se considera una de las más contaminantes del planeta. De acuerdo con datos recopilados por la AJF, estos jets son entre cinco y 14 veces más contaminantes por pasajero que los vuelos comerciales y hasta 50 veces más que los trenes. A escala global, mientras el 80% de la población nunca ha volado, el 1% más acaudalado genera la mitad de las emisiones totales de la aviación.
Pero la desigualdad climática no se limita al aire. El informe también revela que un yate recreativo puede generar en un año una huella de carbono equivalente a la de 1,400 personas, pero las tarifas portuarias en México siguen siendo mínimas. De hecho, atracar un yate en Los Cabos puede costar apenas 64.16 pesos al día, mientras en puertos de Estados Unidos las tarifas ascienden a entre 120 y 240 dólares por pie de eslora.
Para la AJF, esta disparidad refleja un problema estructural: una política fiscal que “subsidia la contaminación de quienes más tienen”. Como ejemplo, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México aplica las mismas Tarifas de Uso de Aeropuerto (TUA) a aviones comerciales y a jets privados, aun cuando estos últimos utilizan menos tiempo y espacio, y transportan a una fracción de pasajeros.
El documento Más verdes, más justos: impuestos que cuiden al planeta y a las personas advierte que México enfrenta simultáneamente crisis de clima, biodiversidad y contaminación. Y aunque el país ha impulsado algunas políticas ambientales, la AJF concluye que la recaudación actual es insuficiente para financiar medidas de mitigación y adaptación climática.
La organización plantea una reforma fiscal progresiva basada en tres pilares: impuestos al carbono, gravámenes al transporte altamente contaminante y contribuciones enfocadas en la restauración de ecosistemas. Para Oxfam y AJF, “quienes más contaminan deben aportar más”, particularmente en sectores donde el lujo tiene un costo directo sobre el planeta.

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