Redacción: Arely Negrete
Investigadores de la Universidad de Sinaloa advierten sobre posibles riesgos a la salud pública porque el cambio climático está alterando el ciclo biológico del mosquito, con apariciones de algunas especies en temporadas inusuales.

El cambio climático está modificando el comportamiento biológico de los mosquitos en Sinaloa, generando alteraciones en sus ciclos naturales y un aumento inusual en su presencia, esto advirtió José Israel Torres Avendaño investigador de la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
De acuerdo con el especialista, las variaciones recientes en temperatura y precipitación han favorecido la aparición de especies que normalmente no se observaban en esta época del año. Torres Avendaño explicó que las temperaturas más elevadas y la falta de periodos fríos prolongados han permitido que diversas especies del género Culex mantengan actividad fuera de su temporada habitual.
Esta situación representa un fenómeno atípico, ya que tradicionalmente su presencia disminuía durante ciertos meses. En Sinaloa se tiene registro de aproximadamente 43 especies de mosquitos distribuidas en distintos géneros como Mansonia, Uranotaenia, Ochlerotatus, Aedes y Culex. Esta diversidad refleja la complejidad del ecosistema local y también plantea nuevos desafíos para la vigilancia epidemiológica.
Aunque las especies del género Culex no se alimentan principalmente de humanos y prefieren aves y caballos, su proliferación no deja de ser relevante desde el punto de vista sanitario. El investigador señaló que estos mosquitos pueden actuar como vectores de agentes patógenos que provocan enfermedades importantes.
Entre ellas mencionó la encefalitis, una infección que, si bien no es común en México, sí tiene presencia en regiones del norte de Estados Unidos. Un incremento en la densidad de estos insectos podría aumentar el riesgo potencial de introducción o expansión de padecimientos similares. Además, en el ámbito veterinario, los mosquitos Culex participan en la transmisión de la filariasis en perros, conocida como enfermedad del gusano del corazón.
Aunque en Sinaloa no se han documentado casos en humanos relacionados con estas especies, la afectación a mascotas representa una preocupación adicional para las familias y para los especialistas en salud animal. El especialista destacó que el monitoreo constante es fundamental para comprender cómo las variaciones climáticas influyen en los criaderos, la reproducción y la resistencia a insecticidas de estas especies.
También subrayó que las estrategias de control aplicadas contra Aedes aegypti, ampliamente conocido por su papel en la transmisión del dengue, no necesariamente resultan eficaces para otras especies como Culex. Ante este panorama, el investigador hizo un llamado a fortalecer los estudios ecológicos y los programas de vigilancia entomológica en el estado. La alteración de los ciclos biológicos de los mosquitos podría modificar los periodos de mayor riesgo, lo que obliga a replantearnos las medidas preventivas y a anticipar posibles escenarios de impacto en la salud pública y animal.

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