Redacción: Javier Escárcega
El Instituto Politécnico Nacional llevará a cabo este mes una nueva edición del Reciclatrón, jornada de acopio de residuos electrónicos y eléctricos que busca fomentar la cultura del reciclaje y el manejo adecuado de desechos tecnológicos.

La basura electrónica se ha convertido en uno de los problemas ambientales de mayor crecimiento en el país. Dispositivos como computadoras, teléfonos celulares, cafeteras, lavadoras y otros aparatos eléctricos tienen ciclos de vida cada vez más cortos. Cuando dejan de funcionar o resultan obsoletos, suelen desecharse sin considerar su composición. Esta dinámica de consumo acelerado incrementa de manera significativa el volumen de residuos electrónicos generados cada año. En México, se estima que la cifra alcanza alrededor de 15 millones de toneladas anuales. Este volumen representa un desafío estructural para los sistemas de gestión de residuos.
A diferencia de otros desechos domésticos, los residuos eléctricos y electrónicos no deben depositarse en el camión recolector convencional ni entregarse a recolectores informales. La razón es clara, estos artefactos contienen sustancias peligrosas como plomo, mercurio, cadmio y arsénico. Estos metales pesados, al degradarse o filtrarse en rellenos sanitarios, pueden contaminar el suelo y los mantos freáticos. Con el paso del tiempo, dichas sustancias pueden incorporarse a cuerpos de agua y eventualmente ingresar a la cadena alimenticia. La exposición prolongada a estos contaminantes representa un riesgo real para la población.
El impacto en la salud humana puede ser severo y, en muchos casos, silencioso. El contacto o consumo indirecto de metales pesados puede provocar enfermedades que afectan músculos, órganos vitales, sistema nervioso y piel. Entre los padecimientos asociados se encuentra el saturnismo, causado por intoxicación con plomo. Existen además múltiples enfermedades degenerativas y crónicas vinculadas con la exposición a residuos peligrosos. Sin embargo, muchas veces no se establece una relación directa entre estas afecciones y la mala gestión de desechos electrónicos. Esto complica la dimensión preventiva del problema.
En respuesta a esta situación, el IPN impulsa el Reciclatrón como un programa estructurado de acopio responsable. Esta jornada se realiza tres veces al año en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente. Durante el evento, los residuos recolectados son entregados a una empresa especializada que se encarga de su desmantelamiento integral. El proceso permite separar componentes reutilizables y canalizarlos a procesos de reciclaje certificados. La eficiencia de recuperación alcanza aproximadamente el 98 %, lo que demuestra la viabilidad técnica de una gestión adecuada.
El modelo implementado no solo evita la contaminación ambiental, sino que también promueve la economía circular. Al recuperar materiales como metales y componentes electrónicos, se reduce la necesidad de extraer nuevas materias primas. Esto tiene implicaciones positivas en términos de reducción de emisiones, ahorro energético y disminución de presión sobre recursos naturales. Además, se evita que sustancias tóxicas terminen en ecosistemas vulnerables. La gestión profesional de estos residuos se convierte así en una herramienta ambiental estratégica.
De manera adicional en esta jornada se ha implementado una iniciativa que llamada “Reparatrón”. Esta iniciativa busca ofrecer una segunda oportunidad a ciertos dispositivos que aún pueden ser funcionales mediante reparación. En lugar de desechar automáticamente un aparato averiado, se evalúa la posibilidad de extender su vida útil. Esta práctica reduce la generación inmediata de residuos y fomenta una cultura de consumo responsable. Reparar antes de reemplazar representa un cambio de paradigma frente al modelo de obsolescencia acelerada.
De esta manera el Reciclatrón del IPN se vuelve una acción concreta para enfrentar el problema creciente de la basura electrónica en México. Más allá del acopio puntual, el programa busca generar conciencia sobre los riesgos ambientales y sanitarios asociados a la mala disposición de estos residuos. La participación ciudadana es un factor determinante para el éxito de estas jornadas. Adoptar prácticas responsables en el manejo de aparatos eléctricos y electrónicos no solo protege el ambiente, sino también la salud colectiva. Iniciativas como esta posicionan al Politécnico como un actor relevante en la cultura ambiental y la sostenibilidad.

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