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La contaminación en el aire representa un factor de riesgo para nuestro sistema neurológico 

Redacción: Ana Ruiz 

Nueve de cada diez personas en el mundo respiran aire contaminado, además de aumentar el riesgo de padecer enfermedades respiratorias o cardíacas, la contaminación puede afectar al cerebro. 

La exposición humana a niveles insalubres de contaminación del aire es ahora un problema de salud pública mundial, y en zonas altamente urbanizadas de países en desarrollo y desarrollados, los niveles de algunos contaminantes del aire pueden superar los estándares seguros de calidad del aire en un factor de 10 o más.  

Los contaminantes del aire que son un importante problema de salud pública incluyen materia particulada como el carbono orgánico y elemental, metales e hidrocarburos aromáticos policíclicos, monóxido de carbono, ozono, plomo, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre. 

Cuando hablamos de contaminación, inmediatamente pensamos en daños respiratorios, pero lo cierto es que un número creciente de estudios epidemiológicos realizados en todo el mundo, nuevos hallazgos en modelos animales y estudios de neuroimagen han hecho saltar la alarma porque se ha demostrado que la contaminación puede provocar una reducción en la capacidad cognitiva, en las habilidades intelectuales y en la memoria. 

Durante más de cuatro décadas, los expertos en salud ambiental han documentado el aumento en la prevalencia de enfermedades respiratorias, cardíacas, diabetes y obesidad debido a la mala calidad del aire. En años recientes, se ha identificado la demencia como un cuadro clínico emergente en individuos mayores de 60 años. 

El Alzheimer es la forma más común de demencia entre las personas mayores que viven en lugares con niveles más altos de contaminación del aire y pueden tener más encogimiento cerebral, del tipo que se observa en la enfermedad de Alzheimer, que las personas que viven en lugares con niveles más bajos de contaminación. 

Los científicos estiman que la acumulación de contaminantes atmosféricos ha provocado, en los últimos años, aproximadamente 626,000 decesos por demencia, así como pérdidas sustanciales en la función cerebral. El 95% de las muertes asociadas a la contaminación del aire se atribuyen a enfermedades no transmisibles, tales como enfermedades pulmonares, cardíacas, demencia, diabetes y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. 

Hasta 2024, las autoridades de Medio Ambiente estimaban que en México la contaminación del aire provocaba aproximadamente 48,000 decesos prematuros en promedio anual. Aunque algunos expertos de universidades y de ONG estiman que la cifra promedio anual es de 70 mil fallecimientos en promedio cada año. 

Es importante considerar los pronósticos meteorológicos, que indican que 2026 será un año con temperaturas excepcionalmente altas. Se prevé que este sea el cuarto año consecutivo en que se establezcan máximos históricos en este rubro. Un año cálido implica cielos despejados constantes y vientos débiles, lo que generará un mayor número de días con mala calidad del aire. 

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