Redacción: Alejandra Almazán Vázquez
La Química Verde impulsa la sustitución de solventes tóxicos en la industria textil por alternativas más seguras y biodegradables, reduciendo el impacto ambiental de procesos como el teñido y acabado de fibras.

La industria textil es una de las más grandes y a la vez de las más contaminantes del mundo debido al uso intensivo de agua, energía y, especialmente, de solventes y químicos tóxicos en procesos como teñido, acabado y tratamiento de fibras. Estos solventes tradicionales, a menudo derivados del petróleo, pueden ser peligrosos tanto para la salud humana como para el medio ambiente, provocando emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV) y generando residuos que contaminan suelos y cuerpos de agua.
Frente a estos retos, la química verde surge como una disciplina estratégica que busca diseñar procesos industriales menos dañinos, más eficientes y sostenibles. Basada en principios como la prevención de residuos y la sustitución de sustancias peligrosas por alternativas más benignas, este enfoque se aplica gradualmente en el sector textil para reducir la huella ambiental de sus operaciones.
Un ejemplo clave de esta transformación es el desarrollo y uso de solventes verdes, especialmente los denominados solventes eutécticos profundos (DES, por sus siglas en inglés). Estos son mezclas de compuestos que, al interactuar mediante enlaces de hidrógeno, forman líquidos con propiedades similares a los solventes orgánicos tradicionales, pero con “menor toxicidad, mayor biodegradabilidad y menor volatilidad”
Investigaciones recientes han demostrado que los DES tienen un potencial considerable para reemplazar solventes convencionales en diversas aplicaciones textiles, como modificación de fibras, teñido, acabado y tratamientos funcionales. Además de ser más seguros, estos solventes pueden reducir el consumo de agua y energía, dos de los pilares ambientales más críticos en la industria textil.
Por ejemplo, estudios han explorado procesos de teñido sin agua, utilizando solventes eutécticos que permiten obtener colores intensos y buena fijación sin emplear grandes volúmenes de recursos, además de que los mismos solventes pueden ser reciclados y reutilizados múltiples veces.
Otras alternativas emergentes a los solventes tradicionales incluyen “solventes bio‑basados” como bioalcoholes, terpenos derivados de fuentes vegetales (por ejemplo, limoneno) y líquidos menos peligrosos como el solvente Cyrene™, que se obtiene de biomasa y es biodegradable.
La adopción de solventes verdes en la industria textil no solo responde a las crecientes regulaciones ambientales globales, sino también a la presión de consumidores y mercados que exigen productos con menor impacto ecológico. Aunque aún existen barreras técnicas y económicas para su implementación masiva, la tendencia hacia procesos químicos menos tóxicos es clara y cada vez más integrada dentro de las estrategias de sostenibilidad del sector.
En este contexto, la química verde se perfila como una herramienta clave para transformar la industria textil hacia modelos más responsables. La innovación científica y tecnológica será fundamental para lograr procesos productivos que mantengan la calidad de los textiles, pero con un impacto ambiental significativamente menor.

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