Política Justicia y Gobernanza

México y Estados Unidos actualizan reglas de gestión hídrica conforme al Tratado de 1944

Redacción: Astrid Sánchez 

Los gobiernos de México y Estados Unidos formalizaron el acta 332 para regularizar las entregas de agua del Río Bravo conforme al Tratado de 1944. La presidenta aseguró que la negociación prioriza el consumo humano en la frontera mexicana. 

rio grande

Tras varios meses de negociaciones diplomáticas y técnicas, los gobiernos de México y Estados Unidos anunciaron un nuevo acuerdo para fortalecer la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, de acuerdo con el Tratado de Aguas de 1944. El entendimiento quedó formalizado mediante el Acta 332 de la Comisión Internacional de Límites y Agua (CILA) y busca establecer reglas claras para cumplir con las entregas de agua en un contexto marcado por la sequía prolongada que afecta a la región fronteriza.  

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el plan permitirá a México regularizar los ciclos de entrega que habían presentado retrasos en años recientes utilizando volúmenes almacenados en las presas internacionales Falcón y La Amistad. El acuerdo contempla la transferencia de un volumen mínimo comprometido dentro del actual ciclo quinquenal con el objetivo de brindar certeza a los productores agrícolas del sur de Texas y garantizar el abastecimiento en comunidades dependientes del Río Bravo.  

Las autoridades mexicanas señalaron que el diseño del plan responde a criterios técnicos y a un manejo cuidadoso de las presas, priorizando en todo momento el consumo humano en territorio nacional. En ese sentido se destacó que el agua destinada a Estados Unidos proviene de excedentes y de una administración estratégica del recurso, sin comprometer el suministro para las ciudades y comunidades del norte del país.  

Como parte de un entendimiento bilateral, Estados Unidos manifestó su disposición a colaborar en proyectos de inversión orientados a la modernización de la infraestructura hidráulica en México. Estas acciones buscarán mejorar la eficiencia en el uso del agua en distritos de riego de estados como Chihuahua y Tamaulipas, reduciendo pérdidas y fortaleciendo la adaptación frente a escenarios de escasez.  

El anuncio del acuerdo generó diversas reacciones en ambos países. Mientras que representantes políticos estadounidenses destacaron la importancia del pacto para la seguridad hídrica y agrícola del sur de Texas, en México surgieron cuestionamientos sobre sus posibles impactos. Ante ello, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que la negociación se llevó a cabo bajo un enfoque de responsabilidad y defensa del interés nacional, subrayando que no existe cesión de soberanía ni afectación al abasto doméstico.  

Finalmente, el acuerdo incorpora mecanismos de seguimiento y flexibilidad que permitirán ajustar las entregas en caso de que las condiciones de sequía extrema se intensifiquen. Autoridades de la CONAGUA y la CILA explicaron que este esquema busca reducir tensiones recurrentes en la relación bilateral y ofrecer certidumbre jurídica a ambos países, en un contexto donde el cambio climático ha vuelto cada vez más impredecibles los patrones de lluvia en la cuenca del Río Bravo. 

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