La iniciativa de la diputada Ruth Salinas propone eliminar el envío al corralón por infracciones al “Hoy No Circula”. Conoce los beneficios ambientales de mantener en optimas condiciones unidades, las consecuencias de las multas actuales y cómo cambiarán las restricciones en el Estado de México.
Redacción: Astrid Sánchez

La gestión de la movilidad y la aplicación de políticas ambientales en el Estado de México podrían experimentar una transformación significativa tras la iniciativa presentada por la diputada Ruth Salinas Reyes, integrante del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano. La propuesta legislativa busca reformar el Código para la Biodiversidad del Estado de México con el fin de modificar la operatividad del programa “Hoy No Circula”. El objetivo principal es garantizar que las sanciones administrativas por incumplimiento ambiental no incluyan la retención del vehículo ni su envío al depósito, argumentando que las medidas actuales vulneran derechos constitucionales fundamentales como la libertad de tránsito y el derecho a la propiedad de los ciudadanos.
La legisladora sostiene que, aunque el programa de “Hoy No Circula” tiene un fin legitimo de reducir emisiones contaminantes, su ejecución ha derivado en consecuencias económicas devastadoras para los usuarios. Actualmente, una infracción ambiental puede traducirse en multas de hasta 20 UMA (aproximadamente $2,346.20 MXN) y costos adicionales por servicios de arrastre y resguardo, superando ya los 5mil pesos. Estas cifras se consideran desproporcionadas, especialmente para la clase trabajadora. La iniciativa precisa que, tratándose de personas trabajadoras u obreras la sanción no debe exceder en ningún caso el equivalente a un día de salario, el que actualmente es 315 pesos, evitando así que una falta administrativa se convierta en una crisis financiera familiar.
Más allá de lo administrativo, los beneficios ambientales de esta propuesta se centran en el fomento del mantenimiento preventivo. Al exigir que los vehículos circulen en óptimas condiciones mecánicas para evitar sanciones, se incentiva la reducción directa de precursores de ozono y partículas contaminantes. Asimismo, eliminar el traslado innecesario en grúas reduce la huella de carbono asociada al servicio de arrastre y previene la formación de pasivos ambientales en los corralones, donde la acumulación de autos suele derivar en la filtración de líquidos tóxicos del subsuelo.
La reforma no pretende eliminar la vigencia ni la responsabilidad ecológica, sino hacerla más justa y eficiente. Plantea que la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, así como los ayuntamientos no podrán restringir la circulación de vehículos (incluidos los de servicio público o federal) siempre que las unidades se encuentren en óptimas condiciones mecánicas y cumplan estrictamente con las normas oficiales mexicanas vigentes. Esto incentiva a los propietarios a mantener sus vehículos en buen estado para evitar ser retirados de la vía pública, pero garantiza que, en caso de una falta, la autoridad solo pueda imponer la multa correspondiente sin privar al ciudadano de su medio de transporte y herramienta de trabajo.

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