Redacción: Raquel García
La música y el medio ambiente se entrelazan en iniciativas que buscan fomentar la conciencia ecológica y motivar acciones a favor del planeta en México. Un ejemplo destacado es la experiencia audiovisual “Sinfonía Oceánica”, inaugurada en 2025 en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental de la Ciudad de México. Esta obra de FOMARES y Fundación Jenkins utiliza la música como lenguaje universal para conectar emocionalmente con el público sobre la belleza y fragilidad del océano. Inspirada en los cantos de las ballenas y los paisajes marinos de Baja California Sur, la composición del músico Garth Stevenson se acompaña de imágenes envolventes que buscan sensibilizar sobre la necesidad de preservar los mares, los cuales producen la mitad del oxígeno que respiramos y son cruciales para la estabilidad climática.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Programa Universitario de Música Actual (PUMA), ha promovido la vinculación entre música y ecología mediante conciertos temáticos que integran experimentación sonora con materiales reciclados y sonidos naturales como el agua. Obras como “Water Concerto” y “Garbage Concerto” se han interpretado para evidenciar la relación entre la creatividad musical y el respeto por el medio ambiente, posicionando a la música como una herramienta educativa y de reflexión ambiental.
En el ámbito de festivales, el SPORA Festival del Bosque en la Ciudad de México destaca en la promoción de la biodiversidad y la vida saludable en espacios naturales urbanos. En su edición 2025 dedicada a los hongos, ofrece conciertos y actividades que combinan la música con experiencias multisensoriales para fortalecer el vínculo cultural y ambiental con el ecosistema del Bosque de Chapultepec, posicionándose como un evento de importancia para la divulgación ambiental.
Además, artistas como la compositora mexicana Paulina Parga impulsan proyectos específicos para transformar la relación de niñas, niños y jóvenes con el medio ambiente mediante canciones que promueven el cuidado del agua y la biodiversidad, demostrando la capacidad de la música para educar y movilizar a nuevas generaciones hacia la sustentabilidad.
La música en México se presenta no solo como un arte, sino también como un vehículo para sensibilizar, educar y convocar a la acción ambiental. Su influencia se manifiesta en proyectos innovadores, exposiciones interactivas y festivales que exaltan la importancia de preservar los recursos naturales. A través de experiencias sonoras que conectan con la emotividad, el sentido comunitario y el compromiso social, estos esfuerzos buscan inspirar reflexiones más profundas y promover prácticas responsables que contribuyan al cuidado del entorno.














