Redacción: Daniel Noriega
PROFEPA y SEMARNAT aseguran y confinan 644 kg de mercurio líquido en Manzanillo. El operativo se trasladó a Coahuila y el cumplimiento del Convenio de Minamata.

El tráfico de sustancias peligrosas representa una amenaza silenciosa pero letal para la biodiversidad global. En un operativo de alta precisión, las autoridades ambientales de México lograron desactivar un riesgo latente en el puerto de Manzanillo, evitando que más de media tonelada de material altamente tóxico terminara contaminando el medio ambiente internacional y vulnerando la salud pública.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), trabajando en estrecha coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), anunció oficialmente el retiro y confinamiento definitivo de un cargamento de 644 kilogramos de mercurio líquido. Este material, contenido en rodillos de banda transportadora, había sido asegurado previamente en el recinto portuario de Manzanillo, Colima. Su detección fue posible gracias a la vigilancia estratégica y la intervención oportuna de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), quienes identificaron el cargamento justo cuando se intentaba exportar de manera ilícita, careciendo de los permisos correspondientes y violando flagrantemente las normativas de seguridad nacional vigentes.
Es crucial entender la magnitud del peligro evitado. El mercurio es catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las diez sustancias químicas de mayor preocupación para la salud pública a nivel mundial. Su peligrosidad radica en su capacidad de bioacumulación; una vez liberado al medio ambiente, puede persistir durante años, contaminando cadenas alimenticias completas, especialmente en ecosistemas marinos. La exposición a este metal pesado puede causar daños irreversibles en los ecosistemas y graves afectaciones neurológicas, inmunológicas y digestivas en los seres humanos, siendo particularmente peligroso para el desarrollo fetal y la infancia temprana.
Dada la volatilidad y toxicidad de la carga, el manejo de este aseguramiento no fue una tarea administrativa sencilla, sino un despliegue técnico complejo. Para garantizar su disposición final segura, se ejecutó un operativo logístico especial el pasado 17 de enero. Bajo estrictos protocolos de seguridad química y custodia federal, el material fue trasladado más de mil kilómetros desde la costa del Pacífico hasta el municipio de Ramos Arizpe, en el estado de Coahuila. En este destino, una empresa especializada y debidamente certificada por la SEMARNAT recibió los contenedores para someterlos a procesos industriales de estabilización y confinamiento permanente, asegurando mediante ingeniería química que el metal pesado quede inerte y no regrese jamás al entorno natural.
Esta acción contundente no es un hecho aislado, sino que responde directamente a los compromisos internacionales adquiridos por México, específicamente el cumplimiento del Convenio de Minamata. Este tratado global está diseñado para proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones y liberaciones antropógenos de mercurio y sus compuestos.
Las autoridades federales aprovecharon este éxito operativo para recordar a la ciudadanía y al sector industrial que el tráfico, transporte o almacenamiento ilícito de estas sustancias constituye un delito federal grave. Según el Código Penal Federal, quienes incurran en estas prácticas enfrentan penas severas que van de uno a nueve años de prisión, además de multas económicas significativas.
Con este confinamiento, el Gobierno de México reitera su política de “cero tolerancias” ante el tráfico de residuos peligrosos, demostrando que la coordinación institucional es la herramienta más efectiva para blindar nuestras fronteras y proteger el derecho a un medio ambiente sano.

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