Redacción Carlos Villa
Centros universitarios han puesto en marcha una serie de herramientas que ayudará potencialmente a detectar en los puntos aduaneros la presencia de especies extraídas ilegalmente de su hábitat y son comerciadas en un mercado que opera en todas partes del mundo desde la ilegalidad.

Resulta poderoso cuando los efectos benéficos de la ciencia y sus avances tecnológicos ayudan a prolongar la calidad de vida humana a través de tratamientos que pueden aminorar o curar por completo ciertos padecimientos que se consideraban letales, pero es aún más positivo cuando la ciencia ayuda a todos los estratos sociales donde hace falta.
En este caso llega el acelerado crecimiento de la tecnología a hacerle frente a un mercado ilegal que ha pesar de los muchos marcos regulatorios y clausuras de bastantes establecimientos comerciales, continúan operando ilegalmente, que es el tráfico de especies en peligro de extinción, que son cazadas a la fuerza y a cambio de miles de pesos son entregadas al mejor postor.
Como si la vida de un ser vivo, llámese animal, ser humano o célula pudiera ser transferida a quien mejor pague por ellos, con el objetivo de seguir lucrando con el tráfico de especies que en el mayor de los casos terminan hacinadas y con su plumaje, piel, dientes, o alguna parte de su cuerpo que se convierte en una muy costosa decoración.
Sin embargo, diversos organismos científicos de las Universidades de Oxford y de Florida han unido esfuerzos con las autoridades aduaneras implementando diversas técnicas con una tecnología más amplia y desarrollada que permiten la detección de mercancía irregular al momento de declararla, ya que los traficantes han burlado la seguridad bastantes veces.
Uno de los métodos que se han puesto en acción en los puntos de vigilancia e inspección es a través de escáneres mejorados de rayos X cuyo pensamiento operativo contiene un software especialmente diseñado para detectar en el equipaje figuras inusuales como las de un animal que probablemente venga sedado dentro del equipaje.
Este software no detecta instantáneamente la presencia de un ser vivo, solamente alerta de algún equipaje que contenga morfología extraña, y eso ayuda a las autoridades a detectar qué equipajes ameritan una revisión.
También se busca poner en marcha algo similar a pruebas tempranas de embarazo, pero en este caso de ácido desoxirribonucleico (ADN) cada que un paquete pasa por el punto de revisión, a través de las pruebas portátiles de ADN que vienen en kits pequeños y ya no en equipos centrifugadores tradicionales, estos kits utilizan un método cromatográfico en el que una simple tira cambia de color si hay un ADN particular detectado.
Otra iniciativa es aquella que fue desarrollada por la Academia China de Ciencias, donde pusieron en marcha un chatbot en el que los inspectores pueden describirle lo que han observado a partir de una revisión y mediante una descripción detallada este chat entrenado previamente podrá proporcionar información técnica referente al volumen de las especies que estén siendo posiblemente traficadas.
Algunas de estas herramientas ayudarán a combatir el latente tráfico de especies que persiste en todas las esferas del mundo, incluso aquí en la CDMX a pesar de los muchos esfuerzos que se han realizado para que el epicentro del tráfico ilegal de especies que tradicionalmente ha operado en el Mercado Sonora desaparezca, lo cierto es que este negocio continúa operando bajo el espectro. Y si bien la ciencia y la tecnología ayudarán ampliamente a la detección de dichas especies en los puntos aduaneros de vigilancia, la realidad es que siempre hará falta el ojo y la detección de un ser humano.
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