Redacción Marlone Serrano
La ONU advierte que la dependencia de combustibles fósiles acelera el cambio climático y amenaza la seguridad global. El informe de la OMM revela récords de temperatura, eventos extremos y la urgencia de una transición energética.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una advertencia contundente: la creciente “adicción a los combustibles fósiles” no solo acelera el cambio climático, sino que también representa una amenaza directa para la seguridad global.
El señalamiento fue realizado por el secretario general António Guterres, en el marco de la publicación del informe anual sobre el estado del clima elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El documento subraya que el planeta atraviesa una etapa crítica marcada por el aumento sostenido de temperaturas y la intensificación de fenómenos extremos.
“Estamos frente a un caos climático que se está acelerando”, advirtió Guterres, al tiempo que insistió en la urgencia de acelerar la transición hacia energías renovables como una estrategia no solo ambiental, sino también geopolítica.
Récords de calor y eventos extremos
El informe destaca que 2023, 2024 y 2025 han sido los años más calurosos registrados en al menos siglo y medio, una tendencia directamente vinculada a la emisión de gases de efecto invernadero derivados del uso de combustibles fósiles.
Este incremento térmico ha tenido consecuencias visibles en distintas regiones del mundo. En Europa, por ejemplo, olas de calor sin precedentes provocaron incendios forestales de gran magnitud en España, donde más de 390 mil hectáreas fueron afectadas, superando ampliamente los promedios históricos.
En América Latina, la OMM documentó sequías prolongadas en zonas clave como la cuenca amazónica, evidenciando la vulnerabilidad de ecosistemas estratégicos y de las poblaciones que dependen de ellos.
El impacto en la seguridad global
El informe también vincula la crisis climática con tensiones geopolíticas recientes, como los conflictos en Medio Oriente y Europa, donde la dependencia energética ha jugado un papel determinante.
La guerra en Ucrania y las tensiones en torno a Irán han reavivado el debate sobre la seguridad energética, impulsando a diversas regiones a replantear su dependencia de combustibles fósiles.
En este contexto, la ONU insiste en que la transición hacia energías limpias no solo es una medida ambiental, sino una estrategia clave para reducir riesgos económicos, políticos y sociales a nivel global.
Un desequilibrio que podría durar siglos
La OMM advierte que el calentamiento global responde a un “desequilibrio energético” provocado por la acumulación de gases como dióxido de carbono, metano y óxido nitroso en la atmósfera.
Actualmente, los océanos absorben más del 90% del exceso de calor generado por este fenómeno, lo que, según especialistas, tendrá efectos irreversibles durante siglos o incluso milenios.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, subrayó que las actividades humanas están alterando de forma permanente el equilibrio natural del planeta, lo que obligará a las futuras generaciones a enfrentar las consecuencias de las decisiones actuales.
Llamado urgente a la acción
Ante este panorama, la Organización de las Naciones Unidas reiteró su llamado a los gobiernos para acelerar políticas de transición energética, reducir emisiones y fortalecer la cooperación internacional.
El mensaje es claro: la crisis climática ya no es un escenario futuro, sino una realidad presente que impacta economías, territorios y la seguridad global. La respuesta, advierten los expertos, deberá ser inmediata y coordinada si se busca evitar un deterioro aún mayor del planeta.

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