Redacción: Eduardo Nolasco
Paneles fotovoltaicos españoles de doble capa permiten la convivencia de parques solares y agricultura duplicando la producción energética y protegiendo los cultivos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Jaén ha presentado un revolucionario módulo fotovoltaico de doble capa diseñado específicamente para el agro voltaica, logrando multiplicar por dos la captación energética en comparación con los sistemas convencionales. Este avance no solo representa un salto cuantitativo en la eficiencia de los parques solares, sino que introduce un diseño semitransparente que permite el paso de la radiación solar necesaria para que las plantas crezcan de manera óptima justo debajo de las estructuras. El proyecto surge como una respuesta directa a la necesidad de optimizar el uso de terrenos fértiles sin sacrificar la generación de energía limpia que demanda la transición ecológica actual.
El núcleo de este desarrollo tecnológico reside en una configuración óptica avanzada denominada RearCPVbif, la cual utiliza concentradores parabólicos compuestos para capturar la luz de forma más efectiva. Al integrar células de menor tamaño y una estructura de doble cristal con una capa de aire intermedia, el panel funciona de manera similar a una ventana aislante, mejorando la regulación térmica del entorno agrícola. Esta maniobra de ingeniería busca no solo estabilizar la producción de electricidad durante las horas de mayor insolación, sino también optimizar el consumo de agua al reducir la evapotranspiración del suelo, un beneficio crítico para las regiones que enfrentan sequías recurrentes. La capacidad de estos paneles para difundir la luz de manera uniforme elimina las sombras agresivas que suelen perjudicar el desarrollo de hortalizas y frutas de alto valor, garantizando que el sector primario mantenga su rentabilidad sin interferencias.
Simultáneo a esto, los responsables del estudio han destacado que la vialidad industrial de este prototipo es sumamente alta, ya que permite su adaptación a infraestructuras existentes como invernaderos y edificios públicos que requieran luz tamizada. La facultad de ingeniería ha informado que las pruebas de rendimiento han respondido positivamente, superando las simulaciones iniciales en cuanto a la calidad de la luz difusa que llega a la biomasa cultivada. Esta limpieza en el diseño, que minimiza el uso de materiales opacos, se presenta como un pilar fundamental para dar continuidad a la expansión de las energías verdes en zonas rurales donde la agricultura es el motor económico principal. Al fortalecer este vínculo entre tecnología y campo, se genera un entorno de mayor confianza para los agricultores que anteriormente veían con recelo la instalación de espejos y placas en sus tierras de labor.
No obstante, especialistas en sostenibilidad advierten que el éxito de este salto tecnológico dependerá de la capacidad de la industria para escalar la producción de estas células miniaturizadas a costos competitivos. Persisten retos importantes como el peso de los módulos y la necesidad de que el aumento en la producción energética se traduzca en una reducción de costos para los sistemas de riego automatizados y el mantenimiento de las plantas solares. Los próximos meses serán determinantes para observar si estas gestiones logran consolidar la soberanía energética de las comunidades rurales y fortalecer la situación económica de los productores frente a un mercado global de alimentos cada vez más exigente. Con una visión estratégica hacia el cierre del año, el panel de doble capa de Jaén se posiciona como la solución definitiva para que el sol trabaje doblemente en favor del desarrollo humano y la preservación de nuestra biodiversidad agrícola.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ















