Ciencia ambiental

Pelícanos blancos regresan al Lago de Texcoco tras 15 años

Redacción: Carolina Herrera 

Después de más de una década sin registros, más de 40 pelícanos blancos americanos fueron avistados en el Lago Nabor Carrillo, en Texcoco, un hecho que especialistas atribuyen a la restauración de los humedales y a la mejora en la calidad del agua.  

Reflejando aguas saludables, más de 40 ejemplares de pelícanos blancos americanos arribaron al Lago Nabor Carrillo en Texcoco, marcando un hecho memorable al no registrar avistamientos de la especie desde hace un quindenio. Especialistas ambientales atribuyen la presencia de estas aves a la recuperación ambiental de los cuerpos de agua.  

El hallazgo ocurrió el pasado 22 de enero, cuando la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) en un recorrido de vigilancia ambiental en las localidades del Parque Ecológico Lago de Texcoco, documentó a un grupo masivo de pelícanos blancos (Pelecanus erythrorhynchos) en los cuerpos de agua del Lago Nabor Carrillo. La cifra supera unas cuatro decenas de la especie, un avistamiento mayor a registros previos, ya que en diciembre del año pasado en el mismo lago se observó un solo ejemplar. Mientras que, en octubre del 2024, también se divisó a un individuo de la misma especie, pero en esa ocasión fue en el humedal Ciénega de San Juan.  

Para los especialistas ambientales, este acontecimiento deriva del esfuerzo colaborativo de la CONANP con comunidades locales y diversas organizaciones con enfoque en el cuidado del medio ambiente, al llevar a cabo actividades de rehabilitación para los humedales desde 2022.  

Uno de los resultados que más atribuyen al retorno de la especie es la captación de alrededor de 43 millones de metros cúbicos de agua en el Área Natural Protegida en la última temporada de lluvias, representando la inundación de aproximadamente 4,300 hectáreas que dio lugar a crear un gran espejo de agua benéfico para todas las poblaciones de aves, tanto las endémicas como las migratorias.  

En cuanto al pelícano blanco americano, al ser de hábitos acuáticos se alimenta de forma cooperativa en zonas lacustres de poca profundidad y migra desde regiones templadas del norte de Estados Unidos y Canadá hacia latitudes en búsqueda de aguas cálidas. Por lo tanto, estas especies requieren de humedales sanos, tranquilos y con abundantes peces, señales de un buen equilibrio ecológico. 

En este contexto, el retorno de los pelícanos blancos en el Lago de Texcoco representa el valor de la especie como una brújula ambiental que indica la “salud ambiental” de los cuerpos de agua que, gracias al esfuerzo de las autoridades ambientales y la población local, se ha logrado restablecer las condiciones necesarias para un espacio saludable, próspero y habitable para refugiar la vida silvestre.  

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