Energías renovables

Pemex refuerza ductos en Hidalgo: la nueva infraestructura estará conectada con el ducto que va de Tula a Salamanca 

Ximena Zarahi Moreno Luna

La petrolera mexicana anunció la construcción de un nuevo poliducto en una región estratégica de Hidalgo. El proyecto busca fortalecer la infraestructura energética y reducir riesgos asociados al robo de combustible.
Pemex

Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció la construcción de un poliducto de 29 kilómetros de longitud que atravesará los municipios de Atitalaquia, Tula de Allende, Tezontepec de Aldama y Tepetitlán, en el estado de Hidalgo, una zona identificada por su alta incidencia de robo de combustible. La nueva infraestructura estará conectada con el ducto que va de Tula a Salamanca y forma parte de una estrategia para fortalecer la seguridad y eficiencia en el transporte de petrolíferos. 

De acuerdo con la empresa productiva del Estado, el poliducto será instalado mediante la técnica de perforación horizontal direccionada, un método que permite reducir la afectación superficial del terreno y minimizar impactos ambientales. Esta tecnología es utilizada en proyectos de infraestructura energética para evitar alteraciones mayores al paisaje y disminuir riesgos durante la etapa de construcción. 

Pemex informó que la tubería estará fabricada en acero al carbón con recubrimiento anticorrosivo y contará con un sistema de protección catódica. Además, el poliducto incorporará válvulas de seccionamiento, trampas de diablos, así como sistemas de monitoreo y control remoto, con el objetivo de reforzar la seguridad operativa y detectar oportunamente cualquier anomalía en su funcionamiento. 

La primera etapa del proyecto, correspondiente a las partidas 4, 5 y 6 del cruce direccionado en el poliducto de 16 pulgadas Tula–Salamanca, contempla diversas actividades técnicas. Entre ellas se encuentran la preparación del sitio, la perforación dirigida, la instalación del ducto, la realización de pruebas hidrostáticas, la conexión de válvulas y la restitución del terreno a sus condiciones originales una vez concluidas las obras. 

Durante la fase de operación, el sistema contará con un programa integral de mantenimiento preventivo y correctivo, alineado con los lineamientos de seguridad industrial, seguridad operativa y protección ambiental. En tanto, para la etapa de abandono se aplicará un plan de cierre controlado y seguro, que incluirá la limpieza del área, el retiro de materiales y la restauración ambiental del derecho de vía. 

Pemex señaló que la zona donde se desarrollará el proyecto está clasificada como de riesgo moderado en términos de sismicidad, así como de susceptibilidad a laderas y hundimientos. En cuanto a la cercanía con zonas pobladas, el centro de reunión de población más próximo se localiza a 348 metros del trazado del poliducto, lo que reduce riesgos directos para las comunidades. 

La empresa reconoció que durante la etapa de construcción se generarán impactos ambientales adversos y positivos de baja y moderada intensidad en elementos como el aire, el agua, el suelo, la flora, la fauna y el paisaje, así como en la economía local y la generación de residuos. En el caso del aire, los principales impactos están relacionados con la emisión de gases de efecto invernadero por el uso de maquinaria pesada, por lo que se aplicarán medidas de mitigación como la humectación del terreno para evitar partículas suspendidas. 

Respecto al consumo de agua, Pemex detalló que este recurso será utilizado principalmente en la preparación de lodos y en la operación de la perforación horizontal direccionada. El consumo será previamente programado para evitar excedentes y desperdicios, siguiendo criterios de uso responsable. 

Las alteraciones temporales al paisaje, la flora y la fauna derivadas de la preparación del sitio y la instalación del poliducto serán mitigadas mediante la delimitación de áreas autorizadas de trabajo, evitando ampliaciones innecesarias del derecho de vía y permitiendo la restitución ecológica una vez concluidas las actividades. 

El proyecto tendrá una duración de construcción estimada en 14 meses y medio, una vida útil operativa superior a los 30 años con su respectivo mantenimiento y aproximadamente un año destinado a la etapa de abandono. Pemex destacó que la obra generará empleos temporales y permanentes vinculados al monitoreo, patrullaje y mantenimiento del sistema, además de fortalecer la infraestructura operativa regional sin modificar de forma permanente el entorno físico. 

Actualmente, Pemex opera una extensa red de ductos en el país, que incluye más de 11 mil kilómetros de oleogasoductos, más de 34 mil kilómetros de gasoductos, 10 mil 006 kilómetros de oleoductos y alrededor de 9 mil kilómetros de poliductos destinados al transporte de gasolina y diésel. 

Pemex refuerza ductos en Hidalgo: la nueva infraestructura estará conectada con el ducto que va de Tula a Salamanca.

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