Redacción: Daniela Paredes Rocha
Por falta de autorización y daños al ecosistema, Profepa determina la clausura total de un predio en el lugar de Dzibilchaltún. La intervención busca preservar el patrimonio maya.
El aseguramiento ocurrió luego de que se detectaron obras y cambios de uso de suelo sin autorización en una zona de alto valor ambiental y arqueológico, ubicada a menos de dos kilómetros de la Casa de las Siete Muñecas, en la antigua ciudad maya de Dzibilchaltún, en el municipio de Mérida.
El organismo federal dijo que el sitio fue intervenido sin contar con permisos ni licencias ambientales, pese a su ubicación en la zona del Área Natural Protegida Parque Nacional Dzibilchaltún en colindancia con la comisaría meridana de Chablekal. Ante estos ilícitos, se pusieron sellos de clausura temporal total.
“Las acciones se llevaron a cabo el pasado 29 de diciembre del 2025, en seguimiento de una orden de inspección dictada el 21 de diciembre de 2025, derivada de una denuncia ciudadana que puso en alerta sobre posibles afectaciones ambientales dentro de esta Área Natural Protegida”, informó la Profepa, aunque el caso fue emitido de manera oficial en fechas recientes.
Durante la inspección, el personal federal constató la remoción de vegetación mediante el uso de machetes. Además, se vio la delimitación del sitio con alambre de púas en su frente poniente y la construcción de una albarrada de piedra en el linde oriente, formas que invaden la poligonal del parque nacional.
“Los límites oriente están dentro de la poligonal del Parque Nacional Dzibilchaltún, un lugar de alto valor ambiental, cultural y arqueológico”, dijo la dependencia en un documento oficial. Cada 21 de marzo, a la Casa de las Siete Muñecas van miles de personas para ver el equinoccio de primavera.
Lo preocupante del caso aumentó debido a la presencia de vestigios arqueológicos al interior del lugar, así como áreas de vegetación que aún no han sido impactadas, lo que ayuda a la urgencia de su cuidado y conservación.
Cabe mencionar y recordar que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha hecho, desde el comienzo de las obras del Tren Maya, exploraciones en Dzibilchaltún, donde se han visto estructuras como el palacio de un antiguo gobernante y zonas habitacionales, además de que siguen pendientes de la búsqueda de una pirámide aún cubierta por piedras.
El establecimiento clausurado está alineado en línea recta con la Casa de las Siete Muñecas, lo que genera especial preocupación entre arqueólogos del INAH, ya que se trata de una zona que aún no se ha descubierto al 100% ni excavado en su totalidad, pero que figura en mapas de valor cubiertos deliberadamente por los antiguos mayas. Dzibilchaltún, cuyo nombre en lengua maya es “Lugar donde hay escritura en las piedras planas”, es uno de los lugares arqueológicos más importantes del norte de Yucatán.
Ante este escenario, la Profepa determinó como medida de seguridad la clausura temporal total del predio, con el objetivo de parar cualquier acción que pueda hacer daños irreversibles al medio ambiente y al patrimonio cultural de la región, viendo una vez más la presión constante que enfrentan las áreas cuidadas frente a intereses privados y la omisión de la normatividad ambiental vigente.














