
Redacción: Guicel Garrido
La ciencia, la economía y la acción comunitaria convergen para demostrar que la protección ambiental es una inversión directa en el bienestar humano, la seguridad alimentaria y la estabilidad climática global.
La naturaleza no solo nos regaló imágenes impresionantes este año, sino lecciones fundamentales sobre su papel insustituible como pilar de la estabilidad económica, la salud humana y la resiliencia climática. Desde los densos bosques de Sumatra hasta las profundidades del Océano Ártico, los esfuerzos de conservación alrededor del mundo, impulsados por organizaciones como WWF y sus socios, demostraron que proteger la biodiversidad es una inversión directa en el futuro de las personas.
Lección 1: el bosque nos sostiene, la conservación es renta
En Indonesia, la transformación de casi 100,000 acres de selva en una concesión para la restauración del ecosistema, bajo la Thirty Hills Forest Company, ofreció una poderosa lección de economía circular y conservación social.
- Biodiversidad como capital: Este esfuerzo salvó a especies críticamente amenazadas, como el tigre y el elefante de Sumatra, y permitió la reintroducción de los orangutanes.
- Beneficios comunitarios: Al reconocer a las comunidades locales e indígenas como guardianas del bosque, el proyecto aseguró que las actividades sostenibles no solo protegieran el ecosistema, sino que también fortalecieron los medios de vida locales, demostrando que la conservación a largo plazo requiere liderazgo y participación comunitaria.
Lección 2: Los beneficios “invisibles” de la vida silvestre son vitales
Una investigación liderada por WWF este año puso cifras a la interdependencia, revelando las decenas de beneficios “invisibles” que la fauna silvestre nos brinda a diario, a menudo sin que nos demos cuenta.
- Servicios ecosistémicos críticos: Estos van desde la dispersión de semillas, esencial para mantener la integridad de los bosques, hasta el control natural de plagas que protege nuestros cultivos y, por ende, nuestra seguridad alimentaria.
- Riesgo al descubierto: Los hallazgos subrayan una advertencia clara: la pérdida continua de biodiversidad amenaza con socavar directamente el bienestar humano y la estabilidad económica. La naturaleza nos enseñó que la inversión en conservación no es un lujo, sino una base esencial para la resiliencia climática y el desarrollo sostenible.
Lección 3: la economía azul: el océano como motor de empleo y clima
Los océanos y las costas demostraron ser frentes esenciales para la acción climática y la prosperidad económica.
- Inversión en acuicultura sostenible: Un informe de WWF y el Banco Mundial destacó que la acuicultura sostenible representa una oportunidad de inversión de $1.5 billones y tiene el potencial de generar hasta 22 millones de nuevos empleos para 2050. El mar nos mostró su capacidad para alimentar al mundo con una de las menores huellas de carbono entre las fuentes de proteína animal.
- Manglares y el clima: La restauración de más de 2.4 millones de acres de manglares benefició a más de 280,000 personas anualmente y logró confinar el equivalente a más de 1,400 millones de toneladas, reforzando su papel vital en la mitigación del cambio climático.
- Gobernanza y ley: La ratificación del histórico Tratado de Alta Mar de la ONU y el establecimiento de normas laborales vinculantes para la pesca de atún establecieron nuevos estándares mundiales. El mar nos enseñó que su protección requiere marcos legales globales y la armonización de la sostenibilidad con la dignidad humana de las tripulaciones.
Lección 4: Integrar la naturaleza es proteger la salud humana y la infraestructura
La naturaleza demostró ser el mejor planificador de infraestructura y prevención de enfermedades.
- Enfoque ‘one health’: la inclusión de los factores de contagio de enfermedades (como la deforestación y el comercio de fauna) en el acuerdo para prevenir pandemias de la oms fue un hito. La naturaleza nos recordó que la salud de las personas está inseparablemente ligada a la salud de los animales y los ecosistemas, promoviendo el enfoque ‘one health’.
- Resiliencia en la planeación: la integración de mapas de áreas prioritarias para soluciones basadas en la naturaleza en los geoportales de indonesia y filipinas aseguró que las decisiones sobre infraestructura ahora consideren ecosistemas clave (como humedales y bosques) para proteger a las comunidades de inundaciones y asegurar el agua.
- Liderazgo Indígena: Iniciativas como ARPA Comunidades en la Amazonía consolidaron el liderazgo comunitario y los medios de vida sostenibles como el motor más efectivo para asegurar millones de hectáreas de bosques.
En conclusión, 2025 fue el año en que la naturaleza, a través de la ciencia y la acción comunitaria, nos obligó a reevaluar su valor, confirmando que la protección ambiental es, de hecho, el motor de nuestro bienestar económico y social.
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