Redacción: Litzury Gamboa
El impacto medioambiental de las imágenes generadas por inteligencia artificial (IA) ha levantado preocupaciones debido al alto consumo de recursos. Un estudio de la Universidad Carnegie Mellon estimó que crear una sola imagen con IA puede consumir entre 0,018 y 3,45 litros de agua. Esto se debe a la gran cantidad de energía necesaria para operar los servidores que entrenan y ejecutan los modelos de IA, los cuales generan calor y requieren sistemas de refrigeración, como agua o aire acondicionado, para evitar el sobrecalentamiento.
Además, un informe de la Universidad de California señaló que cada consulta a ChatGPT consume alrededor de 500 ml de agua, mientras que la creación de imágenes por IA puede demandar entre 2 y 5 litros de agua. Este consumo de agua es indirecto, ya que está relacionado con el funcionamiento de los servidores, los cuales requieren refrigeración para mantenerse operativos.
El uso masivo de IA para generar imágenes al estilo de Studio Ghibli ha aumentado el consumo de agua y energía, lo que plantea preocupaciones sobre la sostenibilidad de estas tecnologías. A medida que la demanda de estas herramientas crece, el impacto ambiental también se intensifica. Esto se debe al alto nivel de procesamiento requerido para crear imágenes realistas o estilizadas, lo que se traduce en un mayor uso de energía y recursos naturales.
Con el tiempo, el debate sobre el costo medioambiental de la IA ha cobrado relevancia, especialmente porque las tecnologías de generación de imágenes están lejos de ser neutrales en cuanto a su huella ecológica. Los expertos sugieren que, aunque estas herramientas brindan oportunidades creativas, también es crucial considerar y mitigar su impacto sobre el medio ambiente, particularmente en lo que respecta al consumo de agua y energía en su producción.
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