Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Alejandro Mondragón convierte autos de combustión y chatarra en vehículos eléctricos en México. Conoce su proceso de economía circular y el futuro de la movilidad.

A simple vista, el vehículo parece una reliquia olvidada por el tiempo. La pintura verde se desprende en escamas, revelando el tono pálido del fondo y, en algunos puntos, el avance inevitable del óxido sobre el metal. Por dentro, los asientos muestran el desgaste de medio siglo de uso, evocando una imagen de chatarra destinada al abandono. Sin embargo, esta apariencia es un disfraz.
En el costado derecho, una inscripción anuncia una realidad distinta: se trata de la primera Combi eléctrica modelo 1976. Mientras el vehículo sube con agilidad por las empinadas calles del sur de la Ciudad de México, queda claro que su motor ya no ruge ni contamina; ahora se desplaza con la fluidez silenciosa de la energía limpia.
Detrás de esta transformación está Roberto Pichardo, conocido por sus alumnos y colegas como “El Inge”. Lo que hoy es una marca consolidada bajo el nombre de Energy EV, comenzó en 2013 como una respuesta desesperada al desempleo. Tras perder su trabajo en la construcción y sin formación académica profesional, Pichardo se refugió en libros y tutoriales de internet para entender la ingeniería eléctrica.
Sus primeros experimentos fueron modestos: bicicletas, go-karts y un transporte adaptado para personas con discapacidad. No obstante, su ambición creció hasta lograr lo que muchos consideraban imposible: dar una segunda vida a automóviles que ya habían cumplido su ciclo de combustión.
El proceso de conversión, que suele tardar entre 40 y 50 días, es una labor artesanal y meticulosa. Roberto extrae el motor de gasolina y lo sustituye por un sistema de baterías de litio, controladores y bobinas, la mayoría importados debido a la falta de componentes especializados en el mercado local.
Para él, este trabajo no es solo mecánica, sino una forma de reciclaje profundo. Al rescatar carrocerías sólidas de modelos como Tsurus, Chevys o incluso autos de la década de los cincuenta, evita que se conviertan en basura y los devuelve a las calles sin que emitan un solo gramo de gases contaminantes.
A pesar de los beneficios ambientales y el ahorro económico (recorrer 50 kilómetros cuesta apenas siete pesos de electricidad), Pichardo enfrenta la falta de incentivos gubernamentales. Los dueños de estos autos aún luchan por beneficios básicos como la exención de tenencia o el acceso a placas ecológicas.
Aun así, el círculo virtuoso es innegable: muchos de sus clientes instalan paneles solares en sus hogares, logrando que su movilidad sea totalmente gratuita y sustentable. Para “El Inge”, cada vehículo convertido es una victoria contra la obsolescencia y un respiro para el planeta.
A pesar de los beneficios ambientales y el ahorro económico (recorrer 50 kilómetros cuesta apenas siete pesos de electricidad), Pichardo enfrenta la falta de incentivos gubernamentales. Los dueños de estos autos aún luchan por beneficios básicos como la exención de tenencia o el acceso a placas ecológicas.
Aun así, el círculo virtuoso es innegable: muchos de sus clientes instalan paneles solares en sus hogares, logrando que su movilidad sea totalmente gratuita y sustentable. Para “El Inge”, cada vehículo convertido es una victoria contra la obsolescencia y un respiro para el planeta.
El éxito de estas transformaciones también depende de la simplicidad del diseño original del auto. Los modelos más antiguos y austeros suelen ser candidatos ideales, pues carecen de sistemas complejos como la dirección hidráulica o frenos de potencia, lo que reduce costos. En vehículos modernos, es necesario integrar componentes electrónicos adicionales que suplan estas funciones, lo que eleva la inversión inicial y el consumo de energía de las baterías.
A través de su canal de YouTube y los cursos que imparte, Roberto comparte su conocimiento para que más personas se sumen a esta transición energética. Su labor demuestra que la innovación no siempre nace en grandes laboratorios, sino en la perseverancia de quien busca soluciones prácticas ante la crisis climática. Con cada motor eléctrico instalado, Pichardo no solo repara máquinas, sino que siembra la semilla de una movilidad consciente y accesible para todos.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ














