Redacción: Inés Arroyo
El pangolín, un mamífero insectívoro recubierto de escamas de queratina, se encuentra en alto riesgo de extinción, alertó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Presente en Asia y África, este animal cumple un papel clave en los ecosistemas, controlando poblaciones de insectos que podrían convertirse en plagas.
Existen ocho especies de pangolín, todas nocturnas y dependientes de hormigueros y termiteros para alimentarse. Pese a su importancia ecológica, se ha convertido en el mamífero más traficado del mundo. Entre 2016 y 2024, se incautaron productos provenientes de más de medio millón de pangolines en 75 países, principalmente escamas, que representaron el 99 % de lo confiscado. Sin embargo, estas cifras reflejan solo una parte del comercio ilegal, ya que muchos envíos no son detectados.
La sobreexplotación se suma a la pérdida de hábitat y a la falta de estimaciones recientes de población, lo que dificulta evaluar con precisión la situación de la especie. Aunque está protegida legalmente en la mayoría de los países, y su comercio está estrictamente regulado, la demanda local de carne y productos derivados sigue siendo un factor de presión importante.
El pangolín también estuvo en la mira durante los primeros análisis de la pandemia de COVID-19, como posible intermediario en la transmisión del virus, aunque actualmente se considera que los murciélagos fueron el origen más probable.
Frente a esta amenaza, el pangolín se ha convertido en símbolo de la lucha contra el tráfico de especies silvestres. Programas de conservación buscan reforzar su protección mediante leyes más estrictas, cierre de mercados ilegales y educación ambiental para reducir la demanda y asegurar su futuro. La cooperación internacional y la conciencia pública son esenciales para preservar esta especie única y mantener su función vital en los ecosistemas.
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