Redacción: Grecia Rodriguez
San Crisanto se posiciona en el top 100 mundial de turismo sostenible tras ganar el Green Destinations Story Awards en Berlín. Este ejido costero celebró el Día Mundial de los Humedales demostrando que el turismo comunitario puede competir con grandes destinos del planeta. San Crisanto es un modelo de desarrollo sostenible administrado por la misma comunidad y los beneficios son para estas mismas familias de la localidad.

El pequeño ejido costero de San Crisanto acaba de demostrar que las comunidades pueden competir con los grandes destinos turísticos del planeta. Con el Green Destinations Story Awards con un lugar entre las 100 mejores historias de turismo sostenible en el mundo, este rincón yucateco celebró el Día Mundial de los Humedales. Darío Flota Ocampo, quien llegó en representación del gobernador Joaquín Díaz Mena, dejó claro que San Crisanto ya no es solo un proyecto piloto, sino un modelo que otras comunidades deberían aplicar.
Lo interesante del caso es cómo esta localidad ha convertido sus manglares en oro verde sin destruirlos. Mientras otros destinos costeros apuestan por grandes desarrollos hoteleros, aquí ellos decidieron que los árboles valían más parados que estar talados. Y tenían razón, todos estos ecosistemas atrapan 10 veces más carbono que cualquier selva tropical, convirtiéndose en aliados naturales contra el cambio climático.
Pero esto no solo se quedó solamente en ecología, la comunidad montó cabañas que rescatan la arquitectura maya tradicional, organizó tours por los manglares y hasta entró al mercado de bonos de carbono. Todo esto fue administrado por ellos mismos, sin algún intermediario que se llevara las ganancias a otra parte. José Inés Loría Palma, director de la Fundación San Crisanto, recibió los reflectores junto al comisario ejidal Miguel Ángel Rosado Loría, mientras que algunos funcionarios de Semarnat y de Desarrollo Sustentable aplaudían de pie. El mensaje era que cuando una comunidad toma las riendas de su territorio, pueden pasar cosas extraordinarias.
En esta celebración hubo concierto nocturno, artesanos que vendían sus productos, la ceremonia maya de Jéts’lu’um y brigadas de limpieza en las playas. También firmaron la carta compromiso de la Estrategia Nacional de Limpieza y Conservación de Playas y Costas, porque no solo lo hacen por medio de palabras, sino de acciones concretas.
Desde Sinanché, San Crisanto manda un mensaje al mundo: el turismo del futuro no destruye, construye. Y cuando las comunidades son protagonistas de este desarrollo, todos ganan: la naturaleza, la economía local y los visitantes que buscan experiencias únicas lejos del turismo de masas. Este reconocimiento en Berlín es apenas el principio de lo que una comunidad organizada y comprometida con mejorar y sacar adelante su entorno puede lograr.

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