Redacción: Inés Arroyo
Un estudio internacional muestra que el cambio climático inducido por la actividad humana está reduciendo de manera significativa la abundancia de aves tropicales debido al aumento de extremos de calor. Entre 1950 y 2020, la población de estas aves disminuyó entre un 25 % y 38 %, según un análisis que combinó más de 90.000 registros de observaciones con datos climáticos diarios del instrumento ERA-5.
Investigadores de centros como el Centro de Supercomputación de Barcelona, el Instituto Potsdam y la Universidad de Queensland destacan que la frecuencia de días extremadamente calurosos en los trópicos se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años. Estos días se definieron como aquellos con temperaturas superiores al 99 % de los valores históricos locales (1940-1970).
El estudio evidencia que los extremos de calor, más que el aumento de la temperatura promedio o los cambios en la precipitación, son el factor principal que reduce las poblaciones de aves, sobre todo en regiones donde las especies ya viven cerca de sus límites fisiológicos de tolerancia. El efecto negativo se acumula con el tiempo y no se observa recuperación posterior, afectando tanto a aves migratorias como residentes, así como a la mayoría de órdenes de aves terrestres. Las especies de bosques secos tropicales son particularmente vulnerables.
En regiones subtropicales, la presión humana directa —como el cambio de uso del suelo— tiene un efecto mayor, mientras que en latitudes medias la reducción por calor extremo es menor (3–5 %) y en latitudes altas no se detectan impactos significativos. Los investigadores utilizaron modelos de regresión de efectos mixtos para aislar el efecto de los extremos de calor de otros factores, confirmando la magnitud del impacto climático sobre estas aves.
Los resultados subrayan la necesidad de adaptar las estrategias de conservación, considerando eventos climáticos extremos y no solo cambios graduales de temperatura o precipitación. Se enfatiza la urgencia de reducir emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar el monitoreo en regiones tropicales y planificar áreas protegidas que tengan en cuenta los extremos climáticos para asegurar la supervivencia de estas especies.
El declive de aves en hábitats poco alterados, documentado en selvas de Panamá y la Amazonía, evidencia que el cambio climático ya es un factor clave de pérdida de biodiversidad, incluso en zonas protegidas.
Mensaje de conciencia: Cada día de calor extremo que soportan estos ecosistemas pone en riesgo no solo a las aves, sino también al equilibrio de la vida en los trópicos. Reducir nuestra huella de carbono y proteger la biodiversidad es responsabilidad de todos. La supervivencia de estas especies depende de nuestra acción hoy.
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