Guicel Garrido
Tras las denuncias ciudadanas por derrames de hidrocarburos, la Semarnat propone a Pemex sustituir las multas económicas por una inversión directa en su planta tratadora.

Ante las constantes denuncias por contaminación industrial, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha intensificado las gestiones con Petróleos Mexicanos (Pemex) para frenar el vertimiento de hidrocarburos en el río Tula. La dependencia federal busca que la empresa estatal priorice la inversión en su infraestructura de saneamiento sobre el pago de multas administrativas.
El origen del conflicto se localiza en un emisor de la refinería Miguel Hidalgo, situado a la altura de la Unidad Habitacional Pemex (UHP). Vecinos de la zona han reportado de manera recurrente fuertes olores a combustible, una situación que alcanzó un punto crítico el pasado 12 de octubre de 2025. En esa fecha, una falla eléctrica en la refinería provocó la liberación masiva de residuos aceitosos hacia el cauce del río, agravando la crisis ecológica en la región.
Jaime Vázquez Bracho Torres, encargado del proyecto de saneamiento del río Tula por parte de la Semarnat, confirmó que se han mantenido diversas reuniones con representantes de Pemex para dar respuesta a las quejas ciudadanas.
La estrategia de la Semarnat plantea un esquema de justicia ambiental más eficiente: en lugar de que Pemex agote sus recursos pagando sanciones económicas a la Conagua o a la Profepa, ese capital debe ser destinado directamente al mejoramiento y modernización de su planta tratadora de aguas residuales. El objetivo es garantizar que cualquier descarga que llegue al afluente cumpla estrictamente con las normas ambientales y esté libre de contaminantes.
Para asegurar el cumplimiento de estos acuerdos, el Gobierno Federal ha iniciado la construcción de una estación automática de monitoreo de calidad del agua. Esta unidad tecnológica, que se ubica aguas abajo del emisor de la refinería, tendrá las siguientes características:
- Vigilancia: Emitirá datos técnicos cada 5 o 10 minutos.
- Transparencia: Medirá parámetros de contaminación en tiempo real.
- Operatividad: Se prevé que entre en funciones plenamente en 2026.
Esta estación servirá como una herramienta de fiscalización irrefutable. Según los funcionarios de Semarnat, la información generada revelará cualquier anomalía en las descargas, obligando a Pemex a actuar de forma inmediata si su planta tratadora no presenta las mejoras prometidas.
A pesar de los anuncios oficiales, la realidad en el terreno sigue siendo preocupante. Recorridos realizados por la zona confirman la persistencia de los vapores de hidrocarburo. Para los habitantes de Tula, la puesta en marcha de esta tecnología y la inversión en la refinería no son sólo una cuestión de cumplimiento legal, sino una necesidad urgente para garantizar la seguridad de las familias y la recuperación de un ecosistema que ha sido castigado por décadas de actividad industrial.

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