Redacción: Samuel Giraldo
Tecnología IoT permite monitorear la calidad del aire en tiempo real dentro del transporte público mediante sensores de partículas PM2.5 y PM10, proporcionando datos clave para mejorar la salud ambiental.

La calidad del aire en espacios cerrados se ha convertido en un tema de creciente preocupación en el ámbito de la salud pública. Diversos estudios señalan que las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en ambientes interiores, lo que incrementa la exposición a contaminantes presentes en el aire. En lugares concurridos y con ventilación limitada, como el transporte público, las partículas suspendidas pueden permanecer en el ambiente durante largos periodos, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias. Ante este escenario, surge la necesidad de contar con herramientas tecnológicas capaces de monitorear estas condiciones de forma constante y precisa. En este contexto, el Internet de las Cosas (IoT) se presenta como una alternativa innovadora para medir y analizar la calidad del aire en tiempo real.
El IoT permite conectar dispositivos físicos a internet para recolectar, enviar y analizar datos de manera remota. Gracias a esta tecnología, es posible instalar sensores en diferentes entornos para evaluar parámetros ambientales importantes, como la concentración de partículas contaminantes en el aire. Entre las más relevantes se encuentran las partículas PM2.5 y PM10, las cuales pueden penetrar en el sistema respiratorio y causar afectaciones a la salud. Al integrar sensores especializados con plataformas digitales, los dispositivos IoT pueden recopilar información continuamente y transmitirla a sistemas de análisis en la nube, permitiendo a investigadores y autoridades conocer el estado del aire en tiempo real.
Un ejemplo de aplicación de esta tecnología es el desarrollo de dispositivos portátiles diseñados para monitorear la calidad del aire en autobuses del transporte público. Estos equipos integran componentes electrónicos como placas microcontroladoras, sensores de partículas y módulos de conexión inalámbrica. En el caso del dispositivo analizado, se utilizó una placa ESP32 debido a su bajo costo, su eficiencia energética y su capacidad de conectarse a redes Wi-Fi. Además, se incorporaron sensores especializados para detectar partículas PM2.5 y PM10, así como sensores de temperatura que permiten contextualizar las condiciones ambientales durante las mediciones.
El sistema funciona mediante la captura periódica de datos del entorno. Las mediciones se realizan cada pocos segundos y posteriormente se envían a plataformas digitales donde pueden visualizarse y analizarse de manera remota. Esta metodología permite observar cómo cambian los niveles de contaminación durante distintos momentos del día, así como bajo diferentes condiciones de ventilación y ocupación de los autobuses. Los resultados obtenidos muestran que los niveles de partículas contaminantes pueden aumentar considerablemente durante las horas pico, especialmente cuando la ventilación es limitada o cuando el número de pasajeros es elevado.
Los hallazgos de este tipo de investigaciones destacan la importancia de implementar sistemas de monitoreo continuo para proteger la salud de los usuarios del transporte público. El uso de dispositivos IoT de bajo costo facilita la creación de redes de sensores capaces de recopilar información en múltiples puntos de una ciudad. Esta información puede servir como base para diseñar políticas públicas orientadas a mejorar la ventilación en los vehículos, optimizar las condiciones de transporte y reducir la exposición de la población a contaminantes dañinos. En consecuencia, la aplicación del IoT en el monitoreo ambiental no solo representa un avance tecnológico, sino también una herramienta clave para promover entornos urbanos más saludables y sostenibles.

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