Redacción: Daniel Noriega
Tlaxcala acelera transición a la Economía Circular con el nuevo Polo de Desarrollo (PODECIBI). Descubre la estrategia para cerrar tiraderos y generar empleo verde.

En una alineación estratégica con las nuevas directrices federales, el estado de Tlaxcala ha comenzado una transformación profunda en su política ecológica. El Gobierno Estatal anunció la aceleración de su transición hacia un modelo de Economía Circular, el cual no solo busca resolver la problemática de la basura, sino convertirla en un motor de desarrollo social y económico mediante el nuevo Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI).
El secretario de Medio Ambiente de la entidad, Pedro Aquino Alvarado, fue el encargado de detallar esta hoja de ruta durante el reciente “Diálogo Circular”. La premisa es clara: Tlaxcala debe dejar atrás los esquemas obsoletos de disposición final para cumplir con la Ley General de Economía Circular. Actualmente, el estado genera entre 0.87 y 1.14 kilogramos de residuos por persona al día, los cuales terminan mayoritariamente en los sitios de Morelos y Calpulalpan. El objetivo de esta nueva política es intervenir estos espacios, cerrar gradualmente los tiraderos a cielo abierto y sustituirlos por infraestructura moderna y sostenible.
La estrategia no es un esfuerzo aislado. Se trata de una colaboración interinstitucional de alto nivel que involucra a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y a la Secretaría de Hacienda. De hecho, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha sostenido reuniones clave con autoridades federales y representantes de la iniciativa privada, como la empresa Cemex, para realizar inspecciones técnicas y asegurar que la transición sea viable tanto económica como operativamente.
Uno de los puntos más innovadores del PODECIBI es su enfoque social. A diferencia de otros proyectos que suelen desplazar a los trabajadores informales, este modelo busca integrar a las comunidades y a las personas dedicadas a la pepena. El plan contempla esquemas de separación de residuos que aprovechen la mano de obra local para la recuperación de materiales valorizables, garantizando así la generación de empleos verdes y dignos. Además, se prevé el manejo especializado de desechos complejos como neumáticos, residuos de construcción y PET.
El calendario de implementación ya está en marcha. Se espera que para este mes de febrero se presente el Manifiesto de Impacto Ambiental, un paso crucial para garantizar la legalidad y sostenibilidad del proyecto. Si todo avanza conforme a lo planeado, la primera etapa del Polo de Economía Circular (que incluirá puntos de acopio regionales y estaciones de transferencia con tecnología limpia), estará operativa para el segundo semestre de este mismo año.
Con estas acciones, Tlaxcala se posiciona como un referente nacional en la adaptación de leyes ambientales, demostrando que la gestión de residuos puede ir de la mano con la justicia social. La clausura programada de los sitios de disposición actuales y la apertura de este nuevo polo marcan el inicio de una era donde el cuidado del medio ambiente deja de ser un discurso para convertirse en una política pública tangible, capaz de mejorar la calidad de vida de los tlaxcaltecas.

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