Redacción: Javier Escárcega
En el marco de la cuarta sesión del Seminario “La vida en el centro. Cuidados, trabajos y bien común desde los territorios”, la Unidad Académica Profesional Tejupilco de la UAEMéx fue sede de la conferencia “El café del sur mexiquense. Ruralidades, sistemas agroalimentarios y agricultura familiar”

La cuarta sesión de este seminario académico fue organizada por las secretarías de Igualdad Sustantiva y Cuidados, y de Ciencia de la Universidad Autónoma del Estado de México. El encuentro tuvo como propósito profundizar en la reflexión sobre los cuidados, el trabajo y el bien común desde una perspectiva territorial. En este contexto, la sede en Tejupilco permitió vincular los debates académicos con las realidades del sur mexiquense. La actividad reunió a autoridades universitarias, docentes, estudiantes y público interesado en el desarrollo regional. La conferencia se consolidó como un espacio de diálogo interdisciplinario. Además, reforzó la importancia de analizar las dinámicas rurales desde el ámbito universitario.
La doctora Norma Baca Tavira, acompañada de María del Carmen Domínguez Ramírez, destacó que este esfuerzo forma parte de las acciones impulsadas bajo el liderazgo de la rectora Martha Patricia Zarza Delgado. Señaló que la agenda universitaria actual busca colocar los cuidados como un eje central del análisis socioeconómico y de las políticas públicas. En este sentido, el seminario contribuye a ampliar la reflexión sobre el trabajo comunitario y la sostenibilidad territorial. Asimismo, resaltó la coordinación con la Secretaría de Ciencia para fortalecer el impacto académico de estas iniciativas. El enfoque integral del seminario permite vincular teoría y práctica. De esta manera, se fomenta una comprensión más amplia de los retos regionales.
Baca Tavira subrayó que la producción agrícola, particularmente la del café, no sólo transforma los territorios, sino que articula saberes locales con el entorno natural. Esta actividad genera beneficios directos para la economía familiar, comunitaria y estatal. Además, incide de manera significativa en las relaciones sociales y en el cuidado del medio ambiente. Por ello, enfatizó la necesidad de visibilizar el valor de estas prácticas productivas. Reconocer su impacto permite fortalecer políticas públicas más sensibles a las realidades rurales. La caficultura se presenta, así como un eje estratégico de desarrollo sostenible.
Por su parte, María del Carmen Domínguez Ramírez afirmó que esta actividad académica refrenda el compromiso institucional de la UAEMéx con el análisis de las problemáticas regionales. Destacó que la región sur del Estado de México posee una amplia riqueza cultural y ambiental, estrechamente ligada a las actividades agropecuarias. En este sentido, la universidad busca fortalecer la vinculación social del conocimiento generado en sus espacios académicos. Estas acciones permiten que la investigación tenga un impacto directo en las comunidades. Además, promueven una mayor valoración de los territorios rurales. La participación universitaria resulta clave para el desarrollo regional.
Durante su ponencia, Gabriel Rojo Vences expuso que la caficultura mexiquense es un ejemplo claro de cómo el desarrollo rural puede fortalecerse mediante prácticas sostenibles y esquemas de comercio justo. Explicó que estas estrategias contribuyen al bienestar de las comunidades rurales y a la construcción de un desarrollo más equitativo. Asimismo, señaló que los territorios cafeteros configuran ruralidades específicas, donde el café no sólo estructura la economía local. También moldea identidades culturales, prácticas sociales y relaciones territoriales. Estas dinámicas refuerzan el sentido de pertenencia comunitaria. El café se convierte así en un elemento articulador del tejido social.
El caficultor destacó que los sistemas cafeteros se vinculan con festividades locales, arquitectura tradicional y conocimientos ancestrales sobre el manejo del suelo y las variedades del grano. Sostuvo que la sostenibilidad de las ruralidades y de la agricultura familiar requiere transformaciones profundas en los sistemas agroalimentarios globales. Estas transformaciones deben reconocer el valor social, cultural y ambiental que generan las y los productores. Más allá del producto final, es fundamental visibilizar el trabajo y el conocimiento que sostienen estas actividades. La reflexión académica, concluyó, es clave para avanzar hacia modelos más justos y sostenibles. Con ello, se fortalece el papel del café como bien común territorial.

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