Redacción: Carolina Herrera
Científicos alertan que el cambio climático está alterando corrientes marinas históricas, provocando impactos en ecosistemas, economías costeras y fenómenos extremos en tierra firme.

Encendiendo alarmas globales, se revela cómo el cambio climático está desequilibrando procesos oceánicos ancestrales al alterar corrientes marinas que impactan desde ecosistemas completos hasta la economía costera. Científicos advierten que este fenómeno no debe ignorarse más tiempo.
Expertos coinciden en que el océano además de regular el clima del planeta también refleja y potencia la crisis climática al absorber gran parte del calor generado por actividades humanas, ya que al aumentar las temperaturas del agua existe un vínculo estrecho con fenómenos terrestres como las olas de calor, diluvios y tormentas cada vez más fuertes.
Por lo tanto, es más recurrente la presencia de alteraciones inesperadas en las mareas como fue el más reciente episodio en una de las corrientes clave del Pacífico que ha generado gran incertidumbre en la sociedad científica, a quienes incluso les resulta difícil describir el fenómeno. La magnitud del cambio reciente derivó en un desplazamiento inusual hacia el norte, lo que rompió y alteró tanto el equilibrio como los patrones que por décadas el océano había mantenido. Este comportamiento además de variar la temperatura del agua, también hizo que se elevara el nivel del mar en diferentes zonas costeras.
Como consecuencia de este episodio, la biodiversidad marina ha sido una de las más afectadas ya que las corrientes no solo transportan agua, sino que también regulan nutrientes, temperaturas y rutas de ecosistemas completos. Por ello, al momento de haberse alterado el flujo marino, pueden registrarse temperaturas más elevadas, lo que provoca que distintas especies que antes no se conocían ahora compitan por compartir un mismo territorio, se modifiquen las cadenas alimenticias y hasta se alteren los ciclos reproductivos. Esto se ha podido verificar gracias a pescadores de diversas regiones que han registrado capturas de especies raras para la zona y a su vez han identificado como las habituales han desaparecido.
Por otro lado, en la economía costera, estos cambios también son visibles ya que la comunidad pesquera enfrenta caídas notables de ingresos al no poder tener la certeza de dónde o cuándo aparecerán las especies necesarias para el comercio. Asimismo, los científicos advierten que las modificaciones de las corrientes pueden alterar más allá de lo cotidiano al impactar desde la estructura, es decir, que, si estos cambios siguen ocurriendo y el océano registra temperaturas altas, el modelo de pesca podría cambiar profundamente hasta ser inviable en distintas regiones.

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