Redacción: Ximena Zarahi Moreno Luna
El acuerdo binacional contempla nuevos proyectos de saneamiento, planeación y monitoreo del agua ante el crecimiento poblacional y la crisis de aguas residuales en la frontera.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) informó la firma de la Minuta 333, un acuerdo binacional suscrito por las secciones estadounidense y mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA/IBWC), que busca fortalecer de manera integral la infraestructura hídrica y de saneamiento en la ciudad de Tijuana, Baja California, una de las zonas urbanas con mayor crecimiento poblacional en la frontera norte de México.
De acuerdo con el comunicado oficial de la EPA, la Minuta 333 establece una hoja de ruta con proyectos de infraestructura, investigación, monitoreo ambiental mejorado y planificación a largo plazo para la operación y el mantenimiento de sistemas críticos de aguas residuales. El objetivo central es reducir los riesgos sanitarios y ambientales asociados a descargas contaminantes que han afectado tanto a comunidades mexicanas como estadounidenses, particularmente en la región costera del Pacífico.
Uno de los puntos clave del acuerdo es la creación de una cuenta de operaciones y mantenimiento (O&M) en el Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBank). Esta cuenta permitirá reservar una parte de los recursos futuros destinados a México para cubrir los costos de operación y mantenimiento de la infraestructura hídrica, un aspecto históricamente rezagado en proyectos de saneamiento. Las recomendaciones específicas sobre el funcionamiento de este mecanismo deberán presentarse en un plazo máximo de 12 meses a partir de la firma de la minuta.
Asimismo, el gobierno mexicano se comprometió a elaborar un plan maestro de infraestructura hídrica para Tijuana en un periodo de seis meses. Este documento tendrá como finalidad evaluar las necesidades actuales y futuras de la ciudad, considerando el crecimiento demográfico acelerado, el cambio climático y la presión sobre los sistemas de tratamiento de aguas residuales existentes.
Otro componente central de la Minuta 333 es la creación de un grupo de trabajo binacional, que deberá establecerse en un plazo no mayor a tres meses. Este grupo evaluará la viabilidad técnica y financiera de construir un emisario submarino para la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Antonio de los Buenos (SABWWTP), una instalación clave para el manejo de aguas residuales en Tijuana. Además, se analizará la posibilidad de ampliar la capacidad de la planta, pasando de 18.26 millones de galones diarios (MGD) a 43.37 MGD, lo que representaría un incremento significativo en la capacidad de tratamiento.
Entre las obras de infraestructura específicas acordadas, se encuentra la construcción de un estanque sedimentario en el Cañón Matadero (Smuggler’s Gulch), ubicado cerca de la frontera internacional. Este proyecto deberá estar concluido antes de la temporada de lluvias 2026–2027 y tiene como objetivo reducir el arrastre de contaminantes hacia cuerpos de agua transfronterizos durante eventos pluviales intensos.
De igual forma, México se comprometió a construir la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Tecolote–La Gloria, con una capacidad inicial de 3 MGD, antes de diciembre de 2028. Esta nueva instalación permitirá aliviar la presión sobre el sistema actual y mejorar el manejo de aguas residuales en zonas en expansión urbana.
La Minuta 333 fue negociada en un periodo menor a cinco meses para cumplir con el plazo del 31 de diciembre, establecido en el Memorándum de Entendimiento firmado en julio por el administrador de la EPA, Lee Zeldin, y la entonces secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Alicia Bárcena Ibarra. Este ritmo acelerado de negociación fue destacado por ambas partes como una señal de voluntad política para atender un problema ambiental de larga data.
En redes sociales, Zeldin subrayó que el acuerdo “no obliga a ningún nuevo contribuyente estadounidense a aportar fondos”, enfatizando que los avances logrados este año se han enfocado en optimizar recursos existentes y mejorar la coordinación binacional.
La firma de la Minuta 333 se da en un contexto de creciente presión pública y diplomática por las descargas de aguas residuales que han afectado playas del sur de California y ecosistemas costeros compartidos. Con este acuerdo, ambos países buscan sentar bases más sólidas para una gestión sostenible del agua, reconociendo que los desafíos ambientales en la frontera requieren soluciones coordinadas y de largo plazo.
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