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Greenpeace acusa a compañías chinas de uso indebido de créditos de carbono 

Greenpeace hizo pública una acusación contra las principales compañías petroleras y de gas natural en China, alegando que están utilizando créditos de carbono para «lavar su imagen» mientras continúan importando gas natural sin compromisos reales de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.  

La organización ecologista lanzó un informe detallado que analiza los riesgos y las deficiencias de los créditos de carbono basados en proyectos forestales, que son utilizados por empresas como PetroChina, CNOOC, Shell, BP y TotalEnergies para vender o comprar gas natural licuado (GNL) como «carbono neutral». 

Los créditos de carbono son un mecanismo que permite compensar las emisiones de dióxido de carbono en un lugar mediante la financiación de proyectos que las reducen o eliminan en otro sitio. Sin embargo, Greenpeace advierte que estos créditos de carbono «no son una solución al cambio climático», sino una manera de «ocultar las emisiones continuas y crecientes» de las compañías petroleras y de gas. 

La organización también señaló numerosos «problemas metodológicos y de calidad» en el sistema de créditos de carbono en China. Greenpeace llevó a cabo un análisis detallado de 15 proyectos forestales en China cuyos créditos de carbono fueron utilizados por empresas petroleras, encontrando que más del 80% de los proyectos plantaron especies de árboles con un riesgo medio o alto de incendiarse. La conclusión es que estos proyectos tienen «una calidad inconsistente y a veces plantean riesgos para los ecosistemas». 

Li Jiatong, representante de Greenpeace en Pekín, enfatizó en el informe que los créditos de carbono «no tienen cabida» en los objetivos de descarbonización, y que las reducciones de emisiones deben provenir principalmente del cambio de la producción energética de los combustibles fósiles a fuentes renovables. 

China, como el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, estableció en septiembre de 2020 el objetivo de alcanzar el pico de sus emisiones de CO2 antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060. También se comprometió a reducir sus emisiones de CO2 por unidad de PIB en al menos un 60% para 2030, en comparación con los niveles de 2005, según un plan climático presentado en 2021.  

Además, aspira a que los combustibles no fósiles proporcionen un 25% de la energía generada en el país para 2030, aunque actualmente el carbón sigue siendo la principal fuente de energía. 

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